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Muestra que invita a tocar el arte

      

Todas las esculturas tienen un poderoso vínculo con el sentido del tacto y pocos pueden negar que en los museos, si el guardia se distrae, se estira la mano para tocar las piezas de arte.

Estas ideas, compartidas por los escultores Manuel Felguérez, Juan Soriano e Yvonne Domenge, sirven como fundamento de la exposición colectiva El alma en las manos, donde ellos y otros 21 artistas, invitan a tocar sus obras.

La muestra, que estará abierta al público en el vestíbulo del Museo de Arte Moderno a partir del 4 de abril, fue concebida como un espacio para que niños y personas invidentes se aproximen al arte a través de las texturas, temperaturas y perfiles.

"Este proyecto le da una dimensión diferente a mi trabajo y en muchos sentidos será una revelación", indica en entrevista Felguérez, quien participa con la obra Le Voyeur.

"Posiblemente los niños o los visitantes invidentes hayan sentido con el tacto cómo es una jarra o un tenedor, pero a través de la escultura podrán sentir que la forma es infinita en el espacio y que cada cosa puede tener novedades, vacío y concavidades". La verdad es una gran oportunidad para el artista y yo esoy muy agradecido", añade el creador zacatecano.

Juan Soriano, quien prestó para la exhibición su obra Mano 2004, afirma que una muestra como esta permite ver que en el ser humano todo se complementa, los sentidos y las ideas.

"Hacer una muestra en la que el arte visual se conoce por el tacto invita a conocer más las capacidades del hombre. Además, los niños están llenos de vida y llenos de imágenes, así que esta experiencia les puede generar ideas y emociones más complejas", indica Soriano telefónicamente.

"A fin de cuentas añade espero que esta muestra transmita lo que me producen las cosas novedosas y las antiguas, la sensación de que estoy vivo."

La escultura de Soriano, explica su representante Marek Keller, es la maqueta de una escultura monumental de 10 metros que elaboró el artista para el edificio corporativo de la compañía Hérdez.

"Es una mano para ser tocada por otras manos, algo así como `un juego de manos`", apunta Keller.

Para Yvonne Domenge, quien realizó expresamente para esta muestra la obra La semilla de un huracán, el que se puedan tocar las esculturas permitirá una experiencia interior mucho más completa.

"Yo trabajo mucho con la luz apagada, porque veo muy mal, con la luz me equivoco mucho, las dos manos me van guiando para hacer las cosas simétricas. La luz es importante, pero las manos y los pies te dan otro tipo de información. A mí me hubiera gustado que los invidentes y los niños entraran descalzos, porque los pies transmiten muy bien la temperatura y las trexturas", apunta la artista.

Además de Soriano, Felguérez y Domenge, otros escultores como Vicente Rojo, Sebastián, Jorge Yázpik y Fernando González Gortázar participan en esta muestra promovida por la dirección de Desarrollo Cultural Infantil de Conaculta y el Programa Alas y Raíces.

"La importancia de la exposición radica en el acercamiento de los niños discapacitados a la recreación y al conocimiento del arte como una especie de apertura a la vida", subraya Sonia Salum, directora de Desarrollo Cultural Infantil.

La muestra El alma en la manos estará abierta en el vestíbulo del Museo de Arte Moderno del 4 al 29 de abril.

Fuente: El Universal Online


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