text.compare.title

text.compare.empty.header

Noticias

Entrevista al Dr. Enrique Fernández Fassnacht

      
Enrique Fernández Fassnacht, rector general de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
Enrique Fernández Fassnacht, rector general de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
El rector general de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Enrique Fernández Fassnacht, habla de la problemática que enfrenta la educación superior en el país y, entre los puntos que señala, pone énfasis en la necesidad de elevar la calidad en la enseñanza y establecer un sistema nacional para certificar las capacidades que adquieren los alumnos y los planes de estudios.

Primera plática con un rector que abre la serie de entrevistas realizadas en conjunto con Universia, la red de colaboración universitaria más grande de Iberoamérica, con el propósito de darle continuidad al II Encuentro Internacional de Rectores en Guadalajara 2010 y seguir el debate sobre la educación superior.

Hablamos en su oficina en la rectoría general de la institución y cuenta que uno de los problemas para aumentar la cobertura es que la preferencia de los jóvenes aún está en sólo cinco carreras, lo que impide se dirijan a licenciaturas científicas y tecnológicas.

Sobre la calidad de la enseñanza, Fernández Fassnacht explica que se requiere un sistema nacional que evalúe las capacidades que desarrollan los alumnos en las universidades tanto públicas como privadas.

¿Qué quiere decir esto?, es una pregunta que responde así: es un sistema que acreditaría y certificaría los conocimientos y habilidades que adquirieron los estudiantes en su paso por la universidad.

Ahora, añade, tenemos mecanismos para certificar a los egresados, como preguntar a los empleadores de los sectores, privados o públicos cómo los evalúan, pero no es suficiente.

Este sistema, añade, también certificaría los planes de estudio y uniformaría el nivel educativo entre las universidades públicas y privadas, por lo que se cerraría la brecha que hay en los niveles de calidad en las diferentes instituciones de educación superior.

“Hay que decir que este no es un problema prioritario de México, sino del mundo. Una respuesta adecuada fue lo que realizó la Comunidad Económica Europea con el proyecto Bolonia. Hizo comparables los estudios de los diferentes países y se plantearon planes de estudio que tuvieron como ejes el conocimiento, habilidades, aptitudes y actitudes adquiridas por los alumnos y son equivalentes en cualquier nación".

“Si tuviéramos un sistema parecido, podríamos hacer comparables los estudios de nuestras universidades del país y tener mayor calidad educativa”, añade.

Pero también, puntualiza, la calidad educativa pasa la infraestructura, la adopción de nuevas tecnologías, la formación de nuevos profesores y, especialmente, por el financiamiento. No se puede hablar de calidad si no existen los niveles adecuados de recursos”.

Rendición de cuentas
 
En el tema, señala, “al final del día no hemos logrado una rendición de cuentas plena, especialmente a la sociedad, que finalmente es la que nos sostiene en mayor medida y es a la que nos debemos”.

Aunque, aclara, las universidades han avanzado mucho, sin embargo necesitaríamos mejores métodos. “No es suficiente que cada universidad pública haga pública la información sobre su funcionamiento, su gasto y los resultados asociados en su página de internet. Necesitamos otro sistema porque de repente se puede manipular mucho la información y se presenta de una forma que es difícil obtener conclusiones”.

En este caso, afirma, la rendición de cuentas debe establecer con la mayor precisión la relación entre los resultados y el financiamiento que reciben las instituciones. Es decir, como utilizan las universidades públicas y privadas los recursos que obtienen y cuáles son los resultados en investigación, alumnos y mejoramiento de la educación.

Cobertura
 
Para lograr la meta que el gobierno federal se fijó de aumentarla a 30%, dice, se deben buscar caminos alternos para garantizar el acceso de los jóvenes a la educación superior.

Explica que la UAM en su próximo proceso de admisión tiene 37 mil aspirantes y sólo vamos a admitir menos del 20% de este total.

Un panorama preocupante, añade, que tiene una de sus causas en que la mayor demanda se concentra en cinco carreras: administración, derecho, contabilidad, psicología y arquitectura.

Pero no sólo es un asunto de la UAM, agrega, sino que esto se replica a nivel nacional, donde el 50% de los aspirantes también desea estudiar estas carreras “taquilleras”.

Una de las soluciones, cuenta Enrique Fernández Fassnacht, es trabajar en educación a distancia con el uso de las tecnologías de la información para ofrecer espacios a quienes quieran estudiar estas licenciaturas.

“Esto debería ser un proyecto a nivel nacional para ofertar a distancia estudios, lo que ayudaría incrementar la cobertura y reduciría la presión al estudio convencional en aulas”.

Otro camino, dice, es que en el caso de la UAM , hay capacidad en carreras científicas, pero se necesita aumentar el gusto por estas especialidades como la física o matemáticas.

Lo que pasa, es que en la sociedad aún prevalece el deseo de estudiar carreras “taquilleras”. Pero si inculcamos el gusto por las ciencias, tan sólo en la UAM la matrícula se ampliaría 10%.

Pero dice que el problema de que los jóvenes no les gusten las ciencias, viene del nivel que se tiene en la educación básica y media, además de una mala orientación vocacional.

“Está bien que formemos mucha gente para administrar la riqueza, pero también necesitamos formar gente que la produzca”.


Capacidades de comunicación
 
Enrique Fernández Fassnacht pone un punto toral en la educación: muchos alumnos, aún en la universidad, no tienen capacidad de comunicación oral, escrita y de comprensión en la lectura. “Cómo van a entender un texto de física, aparte de la dificultad que encierra y la capacidad de abstracción que requiere, si lo que leen no lo entienden”.

La educación básica y media tiene que trabajar para desarrollar en los alumnos estas capacidades, además de conocimientos en matemáticas, independientemente de la carrera que vayan a estudiar.

Actualmente, comenta, hay profesionistas que no son capaces de escribir un texto sencillo o hacer operaciones matemáticas básicas. “Esos son focos amarillos que hay que atender”.

Con estas habilidades, además de los conocimientos, saber investigar y la actitud, la capacidad de síntesis, que sepan trabajar en equipo y tengan una formación buena en su disciplina, podrían seguir aprendiendo y convertirse en profesionistas muy competentes.

“Pero si hacemos como que no vemos y los alumnos no adquieren las capacidades, no podremos tener un mejor futuro”.

Tags:

Aviso de cookies: Usamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, para análisis estadístico y para mostrarle publicidad. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso en los términos establecidos en la Política de cookies.