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La moda aumenta el riesgo de anorexia y bulimia

      
La obsesión por el peso es parte clave en estos padecimientos. Foto: Banco de imágenes
La obsesión por el peso es parte clave en estos padecimientos. Foto: Banco de imágenes

La anorexia consiste en dejar de comer por miedo a engordar y se caracteriza por dietas rigurosas y actividad física excesiva que provocan alteraciones emocionales como depresión, irritabilidad y baja autoestima, explicó el director del Hospital General de México, Francisco Navarro Reynoso.

Detalló que a nivel físico los varones manifiestan impotencia o eyaculación precoz, mientras que las mujeres sufren problemas hormonales y trastornos menstruales.

En tanto, la bulimia consiste en ingerir grandes cantidades de alimento seguido de la provocación de vómito, también en el uso de laxantes, lo que ocasiona disminución de los nutrientes como el potasio y el hierro, situación que podría derivar en anemia severa.

Estos padecimientos afectan en México a por lo menos tres millones de personas, muchos de ellos escolares, de acuerdo a la Encuesta Nacional de Salud. Cada año aparecen 20 casos mil más; el 90% de ellos se da en mujeres.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que en el planeta al menos el 1% de los adolescentes y adultos jóvenes sufre anorexia y otro 4,1% de bulimia.

Denominados trastornos de la conducta alimentaria (TCA), se estima que entre un 5% y un 13% de este grupo poblacional presenta síndromes parciales de estas alteraciones, aunque se carece de una estadística precisa de los casos en el mundo, señalan especialistas.

De acuerdo con la OMS, la anorexia inicia en edades que van de los 14 a 18 años, en tanto que la bulimia suele ser más frecuente durante el período de transición de la adolescencia a la adultez temprana, es decir, en mayores de 16 años.

Según Navarro Reynoso, algunas medidas preventivas que pueden tomar los padres ante esos padecimientos sería fomentar en sus hijos desde pequeños una buena alimentación acompañada de actividad física.

Advirtió que la bulimia es más difícil de detectar debido a que los jóvenes se esconden para vomitar, por lo que recomendó estar al pendiente y observar después la frecuencia con que acuden al sanitario después de cada alimento.

“Un adolescente puede comer de forma normal, pero van al baño a vomitar para evitar que el alimento llegue al estómago, los padres también pueden descubrir laxantes entre sus objetos personales”, puntualizó.

De acuerdo con Navarro Reynoso, el tratamiento de esos pacientes es multidisciplinario, ya que la falta de alimentos puede dañar varios órganos, acompañado con tratamiento psiquiátrico para lograr una adecuada recuperación.


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