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Viejos académicos de la UNAM

      
Viejos académicos de la UNAM. Foto: UNAM
Viejos académicos de la UNAM. Foto: UNAM
"La situación más aguda se registra entre los profesores de tiempo completo que pasaron de 55 a 58 años (promedio)", indica un diagnóstico incluido en el programa de trabajo del Rector, José Narro Robles.

En tanto, la Asociación Autónoma de Personal Académico de la UNAM (AAPAUNAM) advierte que hay maestros de hasta 90 años en funciones, quienes no se jubilan por problemas económicos.

En respuesta a solicitudes de información, la Universidad señaló que el maestro en activo con mayor edad tiene 96 años.

"No es digno jubilarte en ciertas condiciones. Estamos hablando de personal académico de carrera, que tiene plaza de profesor-investigador de tiempo completo; que tiene PRIDE (Programa de Estímulos al Desempeño Académico) que está en el Sistema Nacional de Investigadores (SNI), al que no lo pueden mandar de tener una percepción de 60 mil a 15 mil pesos mensuales", indicó Bertha Rodríguez, secretaria general de la AAPAUNAM, que aglutina a más de 24 mil profesores e investigadores.

La representante sindical refiere que la jubilación se marca con el sueldo base, y al llegar el retiro los académicos pierden prestaciones y gratificaciones, que en muchos casos son mayores al sueldo base.

Por ello, este sindicato ha pedido que en la actual negociación salarial, que vence el 31 de enero, se trabaje en un programa de retiro digno.

En su propuesta de trabajo para los próximos cuatro años, Narro también plantea un programa de jubilación voluntaria para un mínimo de 350 académicos de carrera.

"Para este programa tendríamos que pensar que el personal académico tiene derecho a jubilarse. Debemos de partir de la edad de derecho laboral. Si el ISSSTE te jubila a los 65 años de edad, veamos el universo de los 65 años", agregó Rodríguez.

"Debe de ser un programa voluntario. Efectivamente, nuestra legislación universitaria en el Estatuto de Personal Académico marca como una edad límite de actividades 70 años. Hay que compatibilizar Ley del ISSSTE, el Estatuto del Personal Académico y la voluntad del académico".

Su agrupación, dijo, demandaría como mínimo que los académicos mantuvieran el Seguro de Gastos Médicos Mayores y que quienes estén en programas de estímulos se les apoye con porcentajes de estos apoyos adicionales a su jubilación.

Sin embargo, advierte que no se puede obligar a nadie a jubilarse y es erróneo pensar que todos los profesores mayores de 60 o 70 años están en malas condiciones físicas.

Afirma que también existe un amplio número de profesores de asignatura que tienen maestrías y posgrado, pero que siguen sin tener una situación definitiva en la institución.

"Se tienen que concatenar esos programas de rejuvenecimiento y fortalecimiento académico. Dar estabilidad a los que ya están contratados"
, dijo.

"Hay alrededor de 11 mil, 12 mil académicos de tiempo completo y ahí hay algunos que no son definitivos y de asignatura unas 20 mil personas. De estos, muy optimistamente, un 50 por ciento es estable. Lo que yo me preguntaría y lo he comentado con el señor Rector es, ¿cómo?".

'Cada vez será menos voluntario'

María Teresa de Jesús García tiene 28 años de ser maestra en la UNAM y 60 de edad.

Dice que ella sí ha pensado en apegarse a un programa de retiro voluntario, pues siente que las nuevas generaciones de maestros demandan cada vez más espacios como profesores definitivos.

"Estoy consciente que hay que dejar el campo de trabajo a las generaciones jóvenes, pero no se puede desechar a un profesional así nada más. Nos están empujando y creo que cada vez el retiro será menos voluntario", afirma.

Sin embargo, la profesora en la Facultad de Filosofía y Letras considera que esta institución debe reconocer las aportaciones hechas a la investigación y la docencia de sus académicos, pues sólo con los recursos de su retiro, sus ingresos se reducen a una cuarta parte.

"Es cierto que debemos dejar poco a poco los espacios, pero también es cierto que la Universidad se ha preocupado por generar sus recursos humanos y debía darle mayor cabida a quien ha formado"
, agrega.

Asegura que hay profesores mayores de 60 años con gran experiencia, que quizá no todos están en condiciones para dar una cátedra, debido a que las nuevas generaciones de estudiantes son muy diferentes.

Sin embargo, añade, su experiencia puede ser compartida en diferentes ámbitos.


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