text.compare.title

text.compare.empty.header

Noticias

Los cuerpos que le dan vida a la ciencia

      
Se salvan de ir al panteón. Foto: El Universal
Se salvan de ir al panteón. Foto: El Universal
La muerte los sorprendió sin que se conocieran sus nombres y apellidos. Nadie reclamó sus cadáveres. Algunos padecían enfermedades y otros estaban sanos, pero la mayoría llegó al fin de su vida en forma trágica.

Sin embargo, su historia no terminó en la morgue o en una fosa común. Hoy, sus cuerpos y órganos sirven a estudiantes de medicina para sus clases de anatomía y para conocer algunas enfermedades o bien son utilizados con fines de divulgación científica.

Los menos, dos al año, son sometidos a un proceso de plastinación-una técnica moderna de preservación de material biológico-en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

El procedimiento no es nuevo para los expertos de esta casa de estudios, quienes llevan diez años plastinando cuerpos, de acuerdo con Patricia Herrera, especialista del departamento de Anatomía de la Facultad de Medicina, quien aprendió la técnica con el artista y médico Gunther von Hagens, creador de este procedimiento en 1977.

Este recurso permite la conservación por tiempo indefinido de los órganos del cuerpo humano, lo que permite a generaciones de estudiantes tener prácticas con material más cercano a la realidad, señala la especialista, quien dice que el procedimiento se lleva unos tres meses por cadáver.

Antes, los cuerpos llegan al Servicio Médico Forense (Semefo), donde al día reciben unos 13, es decir, cerca de cinco mil al año. Hasta agosto de este año, habían ingresado tres mil 197. En 2010 llegaron 4 mil 775 cuerpos, de los cuales 446 no fueron reclamados; 148 fueron sepultados en la fosa común del panteón civil de Dolores y 298 fueron enviados a diversas escuelas de medicina; a la UNAM le donaron 120.
 

>La ruta

Un cadáver puede permanecer en la morgue entre tres semanas y 11 meses, salvo que algún Ministerio Público ordene que se conserve por más tiempo al estar relacionado con alguna averiguación previa.

En el caso de donaciones a instituciones académicas, después de cinco días de permanecer en las gavetas, es enviado a la institución para su tratamiento y posterior utilización con fines de investigación y aprendizaje, pues ese lapso es el adecuado en cuanto a la conservación de órganos.

Patricia Herrera Saint-Leu comenta que no hay requisitos para recibir cuerpos, es decir, no importa si en vida fueron sanos o estuvieron enfermos, ya que en ambos casos son funcionales en el sistema de aprendizaje.

Lo que sí debe seguir, aclara, son las normas legales en el manejo de cadáveres, además de que se les enseña a los alumnos a trabajar con los órganos humanos de manera respetuosa.

La experta de la UNAM se refiere al artículo 136 de la Ley General de Salud, que establece que “los cadáveres no pueden ser objeto de propiedad y siempre serán tratados con respeto, dignidad y consideración”.

Además, esta legislación señala que un cuerpo que no es reclamado dentro de las 72 horas posteriores a la pérdida de vida y de quienes se desconozca su identidad, serán considerados como personas desconocidas.

Y en el caso de que sean enviados a instituciones educativas, las autoridades escolares tienen la obligación de guardar por diez días los cuerpos para darles oportunidad a los familiares, si es el caso, de reclamarlos.

Incluso, esta normatividad ha llevado a las autoridades de instituciones educativas y gubernamentales a prohibir que se capturen imágenes fotográficas y de video. No obstante, en el caso de la plastinación y órganos conservados en líquidos, como el formol, en algunos lugares se permite el paso al público para que puedan apreciar los órganos, como en la necroteca de la Facultad de Medicina, el Palacio de la Escuela de Medicina o el Hospital General de México, se la Secretaría de Salud federal.

Incluso, Gunther von Hagens, el creador de la técnica, se ha hecho famoso con sus exposiciones itinerantes por todo el mundo, donde México no ha sido la excepción, pues el artista y científico alemán ha exhibido parte de su acervo de cuerpos que ha recibido en donación, en Polanco y en el museo Universum, de la UNAM.
 

>El proceso

Al entrar a la antigua escuela de Medicina, en el Centro Histórico, en el primer módulo se puede observar a quien en vida fue un hombre mayor de 30 años. El cuerpo se encuentra dentro de una vitrina, con una incisión que cruza desde la garganta hasta la pelvis, y la piel está colocada hacia los lados para que vea el interior.

A primera vista, el ojo inexperto pensaría que se trata de una figura de cera, pero al ver los detalles se pueden apreciar los órganos en su justa dimensión; incluso, en la piel lucen hasta los poros y los vellos.

Este proceso se lleva unos tres meses. En ese tiempo, al cuerpo se le inyecta formol para detener la descomposición; después, se sumerge en alguna sustancia solvente, como la acetona, para disolver los líquidos y grasas, y posteriormente se somete al proceso de plastinación, a través de algún polímero para endurecerlo.

Patricia Herrera este tipo de material biológico es una de las mejores herramientas para las clases de anatomía, pues no hay software ni elementos sintéticos que permitan al estudiante un acercamiento tan real con el cuerpo humano. afirma que

Comenta que en el laboratorio de la Facultad de Medicina reciben 120 cuerpos al año, de los cuales unos dos son plastinados y el resto sometidos a tratamientos de formol para garantizar su conservación.

Para Édgar Elías Azar, presidente del Tribunal Superior de Justicia del Distrito federal (TSJDF), es importante que se firmen convenios para que el Semefo done cadáveres, pues ello permite una mejor investigación científica sobre la muerte, ampliar el conocimiento de la anatomía humana, de la disección, la histología y otras disciplinas médicas que ayudan a resolver la vida de miles de personas. Entre otras instituciones, el TSJDF tiene convenios con instituciones como la UNAM, la Universidad del Ejército y el Instituto Politécnico Nacional.


>La relación con los cuerpos

Cuando Ricardo entró a la primera clase de anatomía en la Facultad de Medicina estaba emocionado, como sus amigos. Sin embargo, de repente escuchó cómo uno de sus compañeros cayó desmayado ante la presencia de un cadáver.

Cinco clases después, Pedro el alumno en cuestión, ya hablaba de ir a comer barbacoa mientras hacía disecciones en ese cuerpo. Un cadáver les sirve a los alumnos un año, lapso en el que dividen las partes del cuerpo humano sin vida, conservado en ácido fenólico, para conocer y estudiar lo órganos.

El riesgo es que los alumnos “cosifican” a los órganos, aunque la explicación que les dan es que deben ver a la muerte como un proceso natural y ello les permita ser acertivos y prácticos a la hora del aprendizaje.





Tags:

Aviso de cookies: Usamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, para análisis estadístico y para mostrarle publicidad. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso en los términos establecidos en la Política de cookies.