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Cenar tarde tiene consecuencias para nuestra salud

      
Fuente: Shutterstock

La comida es parte fundamental de nuestra vida, no solo porque sin ella no estaríamos vivos, sino porque además generamos diversas actividades y costumbres en torno a ella. Para mantener una dieta balanceada y satisfacer las necesidades nutricionales y fisiológicas de nuestro cuerpo debemos cumplir al menos las 4 comidas principales del día; la última es la cena, una de las ingestas que más debemos controlar.

Comidas como el desayuno son vitales para asegurarnos de tener todos los nutrientes necesarios para que nuestro cuerpo y mente se mantengan con energía. La cena, que llega al final del día, también debe respetar ciertos parámetros si queremos mantenernos saludables, dormir bien y dar a nuestra mente el descanso merecido.

Para la cena hay que tener presente no solo el horario en el que se come, sino también cuáles son los alimentos que se van a ingerir. Se recomienda que la cena se realice temprano, al menos 3 horas antes de acostarse a dormir, para poder hacer una buena digestión de la comida y metabolizar bien los alimentos.

Cenar temprano también nos ayuda a mantenernos en línea, dado que si nos acostamos a dormir recién cenados nuestro cuerpo entra en reposo inmediatamente, disminuyendo el gasto energético y aumentando las reservas en forma de grasa.

Un estudio recientemente publicado por Journal of the American Heart Association ha demostrado que los hombres que cenan tarde tienen hasta un 55% más de posibilidades de padecer enfermedades cardíacas, lo que sugiere que los hábitos alimenticios y los horarios de cada comida son importantes para reducir el riesgo de enfermedad coronaria.

Para mantenernos saludables la clave está en adaptar nuestro estilo de vida para poder cenar un poco más temprano que lo de costumbre y además elegir para esta comida alimentos más livianos, que nos permitan dormir bien.

Otro estudio llevado a cabo en el Centro Médico Southwestern de la Universidad de Texas asegura que el horario de nuestra cena también tiene efectos en nuestra piel.

Si cenamos muy tarde una enzima que protege nuestra piel contra la radiación del Sol se ve afectada y por tanto, tenemos más posibilidades de sufrir envejecimiento prematuro de la piel y otras enfermedades en este órgano.

La calidad de sueño es otra de las cuestiones que pueden verse alteradas si cenamos tarde y consumimos alimentos con grandes cantidades de carbohidratos, grasas y azúcares. Para la noche se recomienda una cena liviana y alimentos calientes que tengan un efecto relajante.

Nuestra alimentación se relaciona directamente con nuestro horarios y hábitos, así que si queremos mejorarla debemos empezar por cambiar ciertas rutinas. Las exigencias del día a día y las obligaciones laborales y académicas suelen ser desfavorables cuando de alimentación se trata, pero debemos hacer un esfuerzo por introducir algunos cambios.

Desayunar en abundancia y cenar temprano y de forma ligera es el primer paso para poder llevar una vida sana. La comida debe respetar nuestros ritmos biológicos, no nuestra agenda.

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