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Entrevista

"El trabajador se encuentra en el medio y suele ser vulnerable"

      
El trabajador se encuentra en el medio y suele ser vulnerable

Lilia Ramos

Maestra en comunicación por la UNAM, programa de posgrado en ciencias políticas y sociales, profesora de asignatura con 15 años de antigüedad para la licenciatura en Ciencias de la Comunicación de la FCPyS, UNAM. Miembro activo del claustro de profesores de Teoría Social de la FCPyS, UNAM; profesora del seminario de titulación del centro de educación continua y vinculación de la FCPyS, UNAM.

  • ¿Cuáles cree que han sido los factores que han llevado a este escenario de las condiciones laborales y cuál ha sido su impacto en la sociedad?

Los factores que han propiciado esta tendencia son variados, de índole internacional podemos rescatar; sistemas globalizados de intercambio económico, proliferación de tratados de libre comercio por regiones, progresivos y crecientes estándares productividad a nivel mundial ligados en gran medida a la tecnología; mercados laborales que facilitan el libre tránsito de mano de obra con restricciones severas para países subdesarrollados, tendencia mundial a la extrema flexibilización, diferentes grados de desarrollo de las fuerzas productivas sociales por regiones mundiales y deficientes mecanismos de protección al mercado laboral en el extranjero.

A nivel nacional; encontramos un decremento en los índices de educación de la población económicamente activa (necesarios para cubrir la tendencia a la supeespecialización de los empleos con mejor remuneración) un excedente de mano de obra que presiona los salarios a la baja, elevados índices de subcontratación que se reflejan en subempleo (no importando que se trate de niveles profesionales, técnicos o de obreros calificados), inversión de la pirámide poblacional, donde la mano de obra disponible se está visualizando como una especie de “reloj de arena” en el cual los empleos que requieren mayor experiencia y calificación son ocupados por personas mayores a 50 años y en franca despedida de los mercados laborales, mientras que en la base se encuentra un número creciente de jóvenes aspirantes al campo laboral que no cuentan con la calificación y/o experiencia para acceder a ellos en condiciones de estabilidad, seguridad social y salario suficientes que les permitan generar proyectos de vida a largo plazo.

Las implicaciones sociales inmediatas también son variadas pero podemos rescatar, un incremento en los periodos de desempleo debido a la falta de estabilidad y permanencia, presiones sobre el ahorro individual, el efecto disolvente de la seguridad económica en la etapa de la vejez, incertidumbre en el desarrollo profesional, disminución del tiempo libre y cargas sobre los sistemas educativos por desplazamiento de intereses de vinculación con las empresas que los alejan de la formación humanística y científica.

  

  • En el país, ¿cuáles son las principales diferencias entre las formas de contratación actual con las de hace 10 años?

No podemos hablar de una diferencia drástica en las formas de contratación manejando tan solo la referencia de una década, lo que sí podemos distinguir en ese periodo es una tendencia a la agudización de los problemas de la contratación, que se ha ido deslizando de manera paulatina y en incremento desfavorable para los trabajadores en su conjunto, pero sobre todo para los jóvenes que realizan inversiones en educación para ingresar al campo laboral al término de sus estudios, quienes en promedio utilizan 5 años para profesionalizarse (entendiendo la educación como simple habilitación para el trabajo disponible)

Podemos detectar también que los sistemas legislativos en nuestro país no se han adecuado al ritmo necesario que requieren los nuevos esquemas de inserción y permanencia al mercado laboral, favoreciendo la simulación por parte de las empresas y la aplicación de métodos “tácticos” a través de los cuales rehúyen al compromiso de brindar a sus trabajadores estabilidad, ventajas de ingreso, adquisición de experiencia, prestaciones de ley (aguinaldo, utilidades, vales de despensa, seguro social, de vivienda, fondos de ahorro para el retiro, etc.) así como, permanencia y generación de antigüedad de los trabajadores. Las tácticas que poco a poco han ido predominando en el campo laboral son, por mencionar las más comunes; la subcontratación, tercialización y outsourcing, que son formas de contratación que fueron traídas a nuestro país con el Tratado de Libre Comercio y que en los últimos 10 años han propiciado que las empresas prácticamente no tengan trabajadores propios evadiendo responsabilidades laborales y fiscales.

En una perspectiva más amplia podemos catalogar la flexibilización en el trabajo como la lucha por la eficiencia productiva en relación directa con una disminución de las obligaciones por parte de los empleadores, de esta forma, en lo cotidiano están imperando prácticas dentro de las empresas como:

  • Contrato por tiempo determinado
  • Contrato a prueba
  • Contratos en práctica profesional, servicio social o de aprendizaje
  • Contrato por tiempo parcial (medio tiempo) siempre y cuando el trabajador no comprometa disponibilidad de tiempo completo.

Se han popularizado en el medio laboral otro tipo de vínculos laborales que aún estando reglamentados favorecen la flexibilización, sobre todo en lo relacionado con la estabilidad y el compromiso de los empleadores hacia los trabajadores; entre ellas encontramos; el contrato por honorarios, el freelance, el teletrabajo y el trabajo no reconocido como trabajo remunerado (por ejemplo, el doméstico).

Podemos encontrar también casos extremos como la discriminación en ciertos vínculos laborales o negarse a reconocer la relación de trabajo, donde los trabajadores son sometidos ,en mayor o menor medida, a formas de coerción aceptadas por la necesidad de obtención de recursos sin ningún compromiso por parte del empleador, en estos casos estamos ante un delito que puede ser catalogado como una forma de explotación mediante presión.

  

  • ¿A quién le corresponde mejorar las condiciones laborales de los trabajadores, a la empresa o al gobierno?

Nos encontramos aquí ante un dilema de intereses, donde el trabajador se encuentra en el medio y que regularmente por falta de una adecuada defensoría de sus derechos laborales y representación sindical, es muy vulnerable. Por un lado se encuentra el Estado que en su figura real es quien posee la prerrogativa de velar por los intereses de los trabajadores mediante el aseguramiento expedito del cumplimiento de las leyes elaboradas para tal fin, sin embargo, por el otro lado se encuentran las empresas que emplean una cantidad de recursos considerable para no ver afectadas las condiciones que han ido acomodando para eludir el costo real de la mano de obra, se trata de un esquema de ganancia donde la empresa siempre aspira a crecer incluso si es a costa del trabajador y donde ante la amplia oferta del mercado laboral le es permitido.

Desde mi punto de vista se trata de una responsabilidad compartida que exigiría un acuerdo de voluntades donde el Estado se comprometa a salvaguardar los derechos de los trabajadores mediante el apego a la ley y su aplicación, adecuando los controles a los requerimientos del mercado laboral globalizado pero desde una perspectiva de beneficio colectivo; las empresas estarían obligadas a respetar un marco normativo que a la larga traería beneficios en la calificación y productividad crecientes, evitando derroches innecesarios de mano de obra y donde finalmente el trabajador encontrara elementos de estabilidad y beneficios prácticos en cuanto a ingresos e inversión para la inserción en el mercado laboral.

 

  • ¿Qué pueden o deben hacer los jóvenes para mejorar las condiciones laborales a las que se enfrentan?

Es una respuesta compleja en tanto que son muchos los flancos que pueden y deben ser contemplados por los jóvenes. En primera instancia, mantener una visión real y lo más completa posible del mercado laboral que impera a nivel nacional e internacional, ayuda en tanto que pueden diversificar sus áreas de interés concentrando sus esfuerzos de especialización en aquellas que les resulten más atractivas humana y profesionalmente sin saturar campos, ni desaprovechar otros en los cuales pidieran tener mejores posibilidades de ingreso.

Concebir un valor realista del costo de su propia mano de obra, para evitar el abaratamiento más allá de las condiciones que factores como el mismo grado de desempleo nacional ya imprimen al mercado laboral.

Realizar inversiones suficientes en educación y aprovechar las garantías que esta calificación les provee, hay que tomar en cuenta que en la mayoría de los casos en nuestro país el sustento de la educación es familiar y no individual, por lo que el desaprovechamiento de los recursos afecta la economía de todo un grupo e incluso los esfuerzos colectivos de toda una generación.

Enfocar sus intereses no solo en áreas técnicas, sino de aquellas que exigen el manejo de conocimientos relacionados con tecnología de vanguardia, ciencia especializada, conservación ambiental y aprovechamiento de recursos.

Procurar la eficiencia productiva tomando como referencia un conocimiento lo más equilibrado posible de sus capacidades y habilidades, esperando así que el trabajo no solo le traiga beneficios económicos, sino también de autorrealización y satisfacciones inmediatas de identidad, creatividad, expresión espiritual, cultural y recreativa.

Visualizar su potencial humano como una inversión sujeta a un mercado de trabajo exigente donde las deficiencias de cualquier índole rebajan sus posibilidades de valorización. En la medida de que se tome conciencia de ello, podremos trabajar con lo que se tiene y no con lo que se debería, lo cual en ninguno de los casos es un estado de conformismo, sino que nos ayuda a visualizar las posibilidades reales de transformación de un entorno desafiante pero no irreversible.

 

  • En este contexto, ¿será posible el desarrollo de un esquema que permita tener, de manera clara y efectiva, un equilibrio entre la vida laboral y personal?

Desde mi punto de vista es posible, lo cual no implica que sea fácil, ni que este esquema vaya a entrar de manera uniforme en todos los sectores de la sociedad, principalmente hablando de los jóvenes; desde mi perspectiva una transformación de las condiciones que actualmente están siendo aceptadas en el campo laboral encontrará acomodo más próximo en los sectores con mayores niveles educativos, no por una condición de consciencia solamente, sino porque resultan ser los más atractivos dentro del mercado laboral y los que pueden acceder  a mejores niveles de ingreso.



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