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Peligran 12 zonas arqueológicas; hay indicios de ingobernabilidad: INAH

      
 <p>ARTURO JIMENEZ </p><p>Afectadas por realidades socioeconómicas que ellas mismas o polos turísticos cercanos han detonado, como la invasión del comercio informal masivo, la corrupción y el crecimiento de las manchas urbanas que las asedian, al menos 12 de las zonas arqueológicas más importantes del país presentan "indicios de ingobernabilidad" y el patrimonio mundial que resguardan "se encuentra en riesgo por la pérdida de sus atributos reconocidos por la UNESCO". </p><p>Lo anterior se desprende de una entrevista con Luciano Cedillo, director general del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), así como de información documental proporcionada por la institución sobre el caso concreto de Chichén Itzá, en Yucatán, considerada por una reciente encuesta como una de las siete maravillas del mundo contemporáneo. </p><p>Entre las 12 zonas arqueológicas en deterioro, sobre las que el INAH elabora planes de rescate, figuran Chichén Itzá, Tajín, Palenque, Uxmal, Xochicalco, Teotihuacán, Tulum, Montealbán, Tamtoc y La Campana, sitio que está por abrirse. Otros sitios, como Yaxchilán, Bonampak y Toniná, entrarán en una segunda fase. </p><p>Cedillo dice que Chichén Itzá, que suma al menos cien años de trabajos de investigación arqueológica, es un sitio que ha venido creciendo en los años recientes, "tanto en los aspectos de identidad como en las expectativas económicas en esa región". </p><p>Señala que se trata de una zona muy amplia, de cerca de mil hectáreas, y con problemas como la falta de una estructura de administración completa, pese a que es una de las zonas más visitadas, lo que permitiría "una mayor presencia institucional y, al mismo tiempo, programas de mantenimiento y operación para el propio sitio". </p><p>Por otro lado, destaca el "problema complejo" generado a partir de la invasión, desde diciembre de 2004, de cientos de vendedores ambulantes que estaban en la Unidad de Servicios y que hoy operan dentro de la zona arqueológica, lo cual afecta las labores de conservación, investigación y los servicios a los miles de visitantes anuales, provenientes sobre todo de los polos turísticos de la Riviera Maya, como Cancún. </p><p>Otros problemas de Chichén Itzá son la necesidad de regularización de la tenencia de la tierra y la urgencia de un trabajo de desarrollo social de las comunidades vecinas y de la propia región. </p><p>Por una visión de futuro </p><p>"Pero el mismo reto existe en otros lugares, como Teotihuacán o Palenque. Son sitios en los que han ido creciendo exponencialmente las visitas y también, por supuesto, la cantidad de intereses en torno al desarrollo de esos lugares y regiones", dice Cedillo, quien también menciona, para el caso de Chichén Itzá, los aspectos de normatividad relacionados con operadores turísticos. </p><p>"Cómo es que dan la visita y demás, cómo vincular el desarrollo y los propios vendedores a partir de un problema interno que se dio entre la familia Barbachano, unas palapas dentro de la zona y la respuesta de los ambulantes ante lo que consideraban competencia desleal. Esto da un contexto complicado, que necesita ser abordado con nuevos procesos de trabajo que permitan ordenar y dar mayor visión de futuro." </p><p>Por ello, el director del INAH insiste en que uno de los planteamientos centrales en esta nueva visión para rescatar las zonas arqueológicas es que las comunidades vecinas a ellas se las "apropien", es decir, que participen en su protección, pero a la vez se beneficien de su uso, por ejemplo mediante planes precisos de "turismo cultural". </p><p>El aspecto central del caso de Chichén Itzá, resume Cedillo, es el problema social de los alrededor de 800 vendedores ambulantes que están dentro de la zona y afectan su funcionamiento, además de que se han dado enfrentamientos entre grupos de comerciantes por el control de las áreas. </p><p>Un documento del INAH señala: "Los comerciantes degradan la zona al generar cantidades importantes de basura; defecan a la intemperie, prenden fogatas, dejan restos de comida e introducen vehículos automotores en el polígono de protección. En dos meses de limpieza se retiraron aproximadamente 120 toneladas entre escombro y basura". </p><p>Ha habido muchas reuniones de autoridades del INAH con ambulantes, funcionarios municipales, estatales y federal, con legisladores, e incluso se han presentado denuncias ante el Ministerio Público Federal, pero Cedillo reconoce que la posible solución para Chichén Itzá y otras zonas arqueológicas con problemas similares, se perfila por el lado del consenso. </p><p>De ahí la reunión de análisis a que el instituto convoca próximamente a los diversos sectores: vendedores, vecinos, académicos y autoridades. Se trata, agrega, de "coincidir en alternativas y propuestas de solución, no impuestas desde el INAH". </p><p>De hecho, ya se han efectuado reuniones previas y el año pasado se generó un borrador de propuestas que incluye la necesidad de emitir un bando municipal para regular el ejercicio del comercio ambulante en la poligonal de Chichén Itzá y la creación de un fondo para la adquisición de los predios donde se ubica dicha zona arqueológica. </p><p>Teotihuacán, Palenque, Monte Albán </p><p>En cuanto al proyecto de rescate más amplio, que en un primer momento incluye 12 zonas arqueológicas del país, comenta: "Buscamos generar planes de manejo de operación, que son un instrumento, una metodología para hacer el análisis de los sitios, de sus dificultades, de los valores que tiene cada zona, de las amenazas que padece y la problemática a resolverse a corto, mediano y largo plazos. </p><p>"Este año queremos avanzar con esos 12 sitios y también con el proceso de capacitación de la gente que está encargada de ellos, porque queremos resolver parte de este problema, pero el proyecto no concluye ahí, vamos a seguir. La idea del proyecto incluye la planeación estratégica del instituto y la visión a largo plazo. Independientemente de quién lo vaya a hacer, es importante que se tenga como un documento de análisis y de política institucional." </p><p>Para ello, dice, existen equipos académicos de trabajo en el instituto. "Cada una de las áreas en particular está haciendo todo el sondeo y su reconocimiento por cada uno de los rubros de especialidad: conservación, arquitectura, museos, etcétera." </p><p>La intención, agrega, es conjuntar la experiencia en un documento de análisis y de política de visión de largo plazo. "Será un documento que quedará como resultado de una gestión que termina este año y que permitiría a la gente que llegue tener un documento de análisis y de propuestas para que, de considerarlo así, pueda arrancar la siguiente administración. Es producto de un análisis general, institucional y de alternativas de solución." </p><p>Cedillo reconoce que las otras zonas arqueológicas también están sujetas a fuertes presiones socieconómicas, como Teotihuacán, Palenque y Montealbán. </p><p>"Teotihuacán requiere un impulso mucho mayor y una más amplia participación de varios sectores. Necesitamos impulsar una campaña importante para recuperar y poder hacer un trabajo conjunto distinto sobre Teotihuacán, porque está muy complicado el asunto, sobre todo por la cuestión inmobiliaria. </p><p>"La idea es trabajar en estos planes sobre los proyectos de cultura y desarrollo como un eje importante y con toda la metodología de conservación, planeación, administración, etcétera." </p><p>Cedillo recuerda que, por ejemplo, está por abrirse al público la zona arqueológica de Ek Balam, también en Yucatán. "Nos interesa que antes de que se abra y tenga parte de esos mismos problemas, busquemos alternativas de solución." </p>

ARTURO JIMENEZ

Afectadas por realidades socioeconómicas que ellas mismas o polos turísticos cercanos han detonado, como la invasión del comercio informal masivo, la corrupción y el crecimiento de las manchas urbanas que las asedian, al menos 12 de las zonas arqueológicas más importantes del país presentan "indicios de ingobernabilidad" y el patrimonio mundial que resguardan "se encuentra en riesgo por la pérdida de sus atributos reconocidos por la UNESCO".

Lo anterior se desprende de una entrevista con Luciano Cedillo, director general del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), así como de información documental proporcionada por la institución sobre el caso concreto de Chichén Itzá, en Yucatán, considerada por una reciente encuesta como una de las siete maravillas del mundo contemporáneo.

Entre las 12 zonas arqueológicas en deterioro, sobre las que el INAH elabora planes de rescate, figuran Chichén Itzá, Tajín, Palenque, Uxmal, Xochicalco, Teotihuacán, Tulum, Montealbán, Tamtoc y La Campana, sitio que está por abrirse. Otros sitios, como Yaxchilán, Bonampak y Toniná, entrarán en una segunda fase.

Cedillo dice que Chichén Itzá, que suma al menos cien años de trabajos de investigación arqueológica, es un sitio que ha venido creciendo en los años recientes, "tanto en los aspectos de identidad como en las expectativas económicas en esa región".

Señala que se trata de una zona muy amplia, de cerca de mil hectáreas, y con problemas como la falta de una estructura de administración completa, pese a que es una de las zonas más visitadas, lo que permitiría "una mayor presencia institucional y, al mismo tiempo, programas de mantenimiento y operación para el propio sitio".

Por otro lado, destaca el "problema complejo" generado a partir de la invasión, desde diciembre de 2004, de cientos de vendedores ambulantes que estaban en la Unidad de Servicios y que hoy operan dentro de la zona arqueológica, lo cual afecta las labores de conservación, investigación y los servicios a los miles de visitantes anuales, provenientes sobre todo de los polos turísticos de la Riviera Maya, como Cancún.

Otros problemas de Chichén Itzá son la necesidad de regularización de la tenencia de la tierra y la urgencia de un trabajo de desarrollo social de las comunidades vecinas y de la propia región.

Por una visión de futuro

"Pero el mismo reto existe en otros lugares, como Teotihuacán o Palenque. Son sitios en los que han ido creciendo exponencialmente las visitas y también, por supuesto, la cantidad de intereses en torno al desarrollo de esos lugares y regiones", dice Cedillo, quien también menciona, para el caso de Chichén Itzá, los aspectos de normatividad relacionados con operadores turísticos.

"Cómo es que dan la visita y demás, cómo vincular el desarrollo y los propios vendedores a partir de un problema interno que se dio entre la familia Barbachano, unas palapas dentro de la zona y la respuesta de los ambulantes ante lo que consideraban competencia desleal. Esto da un contexto complicado, que necesita ser abordado con nuevos procesos de trabajo que permitan ordenar y dar mayor visión de futuro."

Por ello, el director del INAH insiste en que uno de los planteamientos centrales en esta nueva visión para rescatar las zonas arqueológicas es que las comunidades vecinas a ellas se las "apropien", es decir, que participen en su protección, pero a la vez se beneficien de su uso, por ejemplo mediante planes precisos de "turismo cultural".

El aspecto central del caso de Chichén Itzá, resume Cedillo, es el problema social de los alrededor de 800 vendedores ambulantes que están dentro de la zona y afectan su funcionamiento, además de que se han dado enfrentamientos entre grupos de comerciantes por el control de las áreas.

Un documento del INAH señala: "Los comerciantes degradan la zona al generar cantidades importantes de basura; defecan a la intemperie, prenden fogatas, dejan restos de comida e introducen vehículos automotores en el polígono de protección. En dos meses de limpieza se retiraron aproximadamente 120 toneladas entre escombro y basura".

Ha habido muchas reuniones de autoridades del INAH con ambulantes, funcionarios municipales, estatales y federal, con legisladores, e incluso se han presentado denuncias ante el Ministerio Público Federal, pero Cedillo reconoce que la posible solución para Chichén Itzá y otras zonas arqueológicas con problemas similares, se perfila por el lado del consenso.

De ahí la reunión de análisis a que el instituto convoca próximamente a los diversos sectores: vendedores, vecinos, académicos y autoridades. Se trata, agrega, de "coincidir en alternativas y propuestas de solución, no impuestas desde el INAH".

De hecho, ya se han efectuado reuniones previas y el año pasado se generó un borrador de propuestas que incluye la necesidad de emitir un bando municipal para regular el ejercicio del comercio ambulante en la poligonal de Chichén Itzá y la creación de un fondo para la adquisición de los predios donde se ubica dicha zona arqueológica.

Teotihuacán, Palenque, Monte Albán

En cuanto al proyecto de rescate más amplio, que en un primer momento incluye 12 zonas arqueológicas del país, comenta: "Buscamos generar planes de manejo de operación, que son un instrumento, una metodología para hacer el análisis de los sitios, de sus dificultades, de los valores que tiene cada zona, de las amenazas que padece y la problemática a resolverse a corto, mediano y largo plazos.

"Este año queremos avanzar con esos 12 sitios y también con el proceso de capacitación de la gente que está encargada de ellos, porque queremos resolver parte de este problema, pero el proyecto no concluye ahí, vamos a seguir. La idea del proyecto incluye la planeación estratégica del instituto y la visión a largo plazo. Independientemente de quién lo vaya a hacer, es importante que se tenga como un documento de análisis y de política institucional."

Para ello, dice, existen equipos académicos de trabajo en el instituto. "Cada una de las áreas en particular está haciendo todo el sondeo y su reconocimiento por cada uno de los rubros de especialidad: conservación, arquitectura, museos, etcétera."

La intención, agrega, es conjuntar la experiencia en un documento de análisis y de política de visión de largo plazo. "Será un documento que quedará como resultado de una gestión que termina este año y que permitiría a la gente que llegue tener un documento de análisis y de propuestas para que, de considerarlo así, pueda arrancar la siguiente administración. Es producto de un análisis general, institucional y de alternativas de solución."

Cedillo reconoce que las otras zonas arqueológicas también están sujetas a fuertes presiones socieconómicas, como Teotihuacán, Palenque y Montealbán.

"Teotihuacán requiere un impulso mucho mayor y una más amplia participación de varios sectores. Necesitamos impulsar una campaña importante para recuperar y poder hacer un trabajo conjunto distinto sobre Teotihuacán, porque está muy complicado el asunto, sobre todo por la cuestión inmobiliaria.

"La idea es trabajar en estos planes sobre los proyectos de cultura y desarrollo como un eje importante y con toda la metodología de conservación, planeación, administración, etcétera."

Cedillo recuerda que, por ejemplo, está por abrirse al público la zona arqueológica de Ek Balam, también en Yucatán. "Nos interesa que antes de que se abra y tenga parte de esos mismos problemas, busquemos alternativas de solución."

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