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Nacía Luis G. Urbina

      
Luis G. Urbina fue uno de los más destacados poetas mexicanos. Foto: Flickr. Autor: shutterhacks
Luis G. Urbina fue uno de los más destacados poetas mexicanos. Foto: Flickr. Autor: shutterhacks
Un día como hoy nació Luis G. Urbina, un poeta mexicano que desde joven se dedicó a las letras y a la poesía en diversos medios periodísticos nacionales e internacionales. Fue catedrático de Literatura e Historia en diversas universidades de América y sus obras se caracterizaron por narrar cuentos de amor y desengaño. Cuando residió en el extranjero, fue nombrado miembro de la Academia Mexicana de la Lengua.

Urbina trabajó como cronista y crítico teatral en múltiples periódicos y revistas reconocidas como ser “El Mundo Ilustrado” y “El Imparcial”, del cual fue editorialista.

Fue miembro del grupo de la Revista Azul, fundada por Manuel Gutiérrez Nájera, además de ser secretario particular de Justo Sierra durante su función como Ministro de Instrucción Pública. Asimismo, fue profesor de literatura española en la Escuela Nacional Preparatoria y director de la Biblioteca Nacional.

En 1915 viajó a La Habana, donde continuó escribiendo en algunos diarios y dictó clases particulares. Un año más tarde, se trasladó a España, país donde  ejerció su labor como corresponsal de “El Heraldo” de Cuba.

Para 1917, estuvo algunos meses en Buenos Aires en misión oficial y aprovechó la oportunidad para dar clases en la Universidad de la ciudad así como conferencias sobre la literatura mexicana.

En 1920, fue nombrado Primer Secretario de Legación adscrito en Madrid y años más tarde fue Secretario del Museo Nacional de Arqueología, Etnografía e Historia en México. A su retorno a España, ejerció sus funciones como Secretario y, a partir de 1926, como encargado de la comisión “Del Paso y Troncoso”.

Algunas de sus obras más famosas fueron: “La literatura mexicana durante la guerra de la Independencia”, “La vida literaria de México”, “Cuentos vividos y crónicas soñadas”, “Puestas de sol”, “Lámparas en agonía”, “El poema de Mariel”, “Glosario de la vida vulgar”, “El corazón juglar” y “Cancionero de la noche serena”, entre otras.

A continuación, recordamos su poema “Metamorfosis” para traerlo a nuestra memoria en su día:

Era un cautivo beso enamorado
de una mano de nieve que tenía
la apariencia de un lirio desmayado
y el palpitar de un ave en agonía.
Y sucedió que un día,
aquella mano suave
de palidez de cirio,
de languidez de lirio,
de palpitar de ave,
se acercó tanto a la prisión del beso,
que ya no pudo más el pobre preso
y se escapó; mas, con voluble giro,
huyó la mano hasta el confín lejano,
y el beso, que volaba tras la mano,
rompiendo el aire, se volvió suspiro.


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