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06/06/2005
Reúnen 22 esculturas y 40 dibujos del creador británico
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Cuando en los años 20 el artista británico Henry Moore (1898 1986), siendo estudiante en el Royal College of Art de Londres, presentó un bosquejo que se alejaba del clasicismo grecolatino para evocar las formas de la escultura prehispánica, su maestro le dijo: "Seguramente ha estado viendo basura".
El profesor jamás intuyó que, hoy día, a 80 años del episodio, Moore sería considerado el escultor británico de mayor trascendencia internacional, autor de piezas que forman parte de colecciones y museos de todo el mundo, expresó Toby Treves, especialista de la Tate Gallery en el Reino Unido y curador de la muestra Henry Moore y México.
Las 22 esculturas y los 40 dibujos que reúne la exposición, que se inaugura mañana a las 11:30 en el Museo Dolores Olmedo Patiño (Av. México 5843, colonia La Noria), evidencian cronológicamente cómo su interés temprano por la estética precolombina fue la base para labrar un estilo que mantuvo hasta el fin de su vida.
Interesado por la plástica amerindia desde 1919 en publicaciones de historia del arte ?sobre todo Visión y diseño, de Roger Fry?, a partir de 1921 se convirtió en un visitante asiduo del Museo Británico, que llegó a recorrer hasta tres veces a la semana para estudiar sus máscaras, estatuillas y piezas arqueológicas, especialmente las mexicanas.
"Lo que admiraba del arte prehispánico era el poder de la expresión formal en las esculturas, donde vio una monumentalidad que manifestaba la alta dignidad del ser humano", explicó Treves.
Las piezas de Henry Moore y México proceden en su mayoría de la Tate Gallery, aunque también contiene obras de la Fundación Henry Moore en Inglaterra, de la National Gallery of Canada en Ottawa y de colecciones privadas.
El modelo estético que más admiración le causó, señaló el curador, fue el Chac Mool de Chichén Itzá, que observó primero en una publicación de 1922 y al año siguiente pudo estudiar en un molde durante un viaje a París.
Esta escultura de origen maya que presenta un cuerpo extendido boca arriba y apoyado sobre los brazos se convertiría en una obsesión escultórica vital, presente en la muestra a través de obras como Mujer reclinada (1930), Figura reclinada (1939), Modelo de trabajo para la UNESCO (1957) y Figura reclinada en dos piezas No. 3 (1961), cuya posición y trazos pueden compararse con una pieza arqueológica procedente del Museo de Sitio de Chichén Itzá.
A pesar de este interés, agregó Treves, nunca estudió el significado religioso, ornamental o de sacrificio que las civilizaciones mesoamericanas dieron a sus esculturas. Lo que a Moore le interesó fue el tratamiento formal de las obras: la franqueza de su talla, su volumen pesado, la vitalidad de las poses, la dureza del material y el aspecto pétreo de las composiciones.
Aunque desde muy joven destacó la vigencia del arte escultórico de la América precolombina, puntualizó Treves, al analizar su obra es posible también descubrir la influencia de la tradición europea, desde Grecia a las vanguardias del siglo 20, pasando por la pintura renacentista y los modelos estéticos del África negra.
"Después de la Segunda Guerra Mundial, y a medida que se desarrolla como artista, se aleja de lo prehispánico para crear un lenguaje propio que, sin embargo, mantiene el espíritu precolombino. Esto nos presenta una amalgama de tradiciones que pretende comunicar un arte humano global de temas universales", indicó.
Su único viaje a México lo realizó a los 55 años, después de tres décadas de crear inspirándose en la estética maya y azteca. Los diez días que pasó en el País en diciembre de 1953, invitado por el arquitecto Mathias Goeritz (1915-1990), visitó Teotihuacán y el Museo de Antropología, conoció a Rivera, Orozco, Tamayo y Siqueiros, y dejó como legado un dibujo en el Museo Experimental El Eco -hoy en restauración.
Décadas después, el artista galardonado en 1983 con la mexicana Orden del Águila Azteca, expresaría que aquella semana y media en México -País al que nunca más regresó- fue la consumación del sueño de una vida entera, o en sus palabras: "Las semanas más motivadoras y gratificantes que jamás he pasado".
Fuemte: Reforma
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