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Noticia : ciencia para la salud

Las vacunas del futuro

Académico de la UNAM afirma que "la efectividad de las vacunas a veces es limitada porque nos enfocamos contra los componentes más estables del germen..."



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Las vacunas del futuro. Foto: Banco de imágenes

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda aplicar cada año una vacuna que incluye las tres cepas virales más representativas
La inmunización con vacunas antigripales trivalentes inactivadas tienen una eficacia promedio de 59% en adultos sanos

Como cada otoño, José Luis, un empleado jubilado de 65 años, acudió a un centro de salud para recibir la vacuna contra la gripe estacional. Sin embargo, ya entrada la temporada invernal enfermó y aunque prontó se recuperó se sintió preocupado al pensar que la inmunización había fallado.

Esto se debe a que la protección que confiere la fórmula no resulta completa y depende de diversos factores, como la edad, estado de salud y del sistema inmunitario del paciente. Además, no siempre hay coincidencia entre los virus incluidos en la vacuna y los que circulan durante la época de picos de la infección.

“La efectividad de las vacunas a veces es limitada porque nos enfocamos contra los componentes más estables del germen, pero éstos no son los más importantes para configurar la inmunidad. En todo caso nos centramos en la idea de contar con una vacuna que a la mejor no evita la infección, pero sí que sea grave”, expresa el epidemiólogo Malaquías López Cervantes, de la UNAM.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda aplicar cada año una vacuna que incluye las tres cepas virales más representativas que una alianza mundial de centros antigripales prevé que circularán.

Según la OMS, la vacunación antigripal estacional -que en México realiza la Secretaría de Salud- puede prevenir de 70 a 90% de los casos de la enfermedad en adultos sanos, mientras que en ancianos “reduce los casos graves y las complicaciones en un 60% y las muertes en 80%”.


>Eficacia cuestionada

Sin embargo, en un análisis de 31 estudios sobre vacunación difundido en 2011 en la revista Lancet infectious diseases, investigadores de EU cuestionan la eficacia de esta medida, al plantear que hay “falta de evidencias” de que brinde alta protección a adultos de 65 años o mayores.

Calcularon que la inmunización con vacunas antigripales trivalentes inactivadas (empleadas desde hace más de 60 años) tienen una eficacia promedio de 59% en adultos sanos, por lo cual sugirieron impulsar fórmulas novedosas.

“La evidencia de altos niveles de protección es elusiva para las vacunas actuales, especialmente en individuos en riesgo, de 65 años o mayores. Urge desarrollar una nueva generación de vacunas”, alertó el líder del estudio David Osterholm, de la Universidad de Minnesota.

López Cervantes, investigador de la Facultad de Medicina, comenta que esta meta es compleja debido a la alta capacidad de mutación del virus de la influenza. Producir vacunas altamente eficaces, apunta, es como atrapar agua con las manos.

“No es un blanco fijo: cuando se desarrolla una vacuna se usa la información disponible en ese momento y los supuestos de cómo se van a comportar los gérmenes. Por ello los resultados son muy cambiantes”, precisa.


> Las perspectivas


Estas limitantes, el complejo proceso de manufactura y los breves periodos para obtenerlas plantean la necesidad de otras más efectivas, así como más rápidas, eficientes y confiables tecnologías de producción, advierte un artículo de 2010 del New England Journal of Medicine.

Los autores Linda C. Lambert y Anthony Fauci exponen que hay múltiples esfuerzos que ya siguen esa dirección. Uno de ellos es la producción de vacunas a partir ya no del sustrato convencional (huevos de gallina fertilizados, que podrían escasear o ser objeto de infecciones), sino de cultivos de células de mamíferos.

También se han incluido sustancias conocidas como “adyuvantes”, que se administran con las vacunas y amplifican la respuesta inmunitaria, así como técnicas de recombinación de ADN (hasta hoy en animales de laboratorio), con las cuales se elimina el uso de virus patógenos, huevos o cultivos celulares y que podrían reducir los tiempos de producción.

Dentro de estas técnicas de recombinación genética se experimenta con virus inocuos o incapaces de reproducirse, así como con partículas no infecciosas parecidas a éstos, capaces de expresar proteínas (HA, NA o M1) de la influenza e inducir respuesta inmunitaria, mas sin los riesgos que implica el agente real.



Fuente: Con información del Universal





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