Wednesday :: 23 / 07 / 2014

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Noticia : Investigación

Los efectos de los transgénicos en la salud

A diferencia de lo que se cree, los transgénicos hacen un aporte al medio ambiente y tienen un impacto favorable en la producción mundial de alimentos: Luis Herrera


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Los efectos de los transgénicos en la salud

Los efectos de los transgénicos en la salud

Luis Herrera Estrella es un mexicano experto en biología molecular que hace más de 20 años tuvo un rol protagónico en la proeza científica que revolucionó la manera de hacer agricultura en el mundo. Sus descubrimientos, desarrollados en una universidad de Bélgica, permitieron la creación de las plantas modificadas genéticamente, aquellas que tienen la particularidad de hacerse resistentes a virus o insectos, por ejemplo.

Actualmente los cultivos transgénicos de soja ocupan el 80% de la producción mundial. Los de maíz y algodón el 50%, entre los más desarrollados. Herrera Estrella vino a la Argentina para disertar en Rosario en el Primer Ciclo de Conferencias Abiertas gen R, organizado por el Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR), llevado a cabo en junio de 2011 . Sencillo y dispuesto a la charla, el hombre que cambió el rumbo de la producción de cultivos afirmó a este diario que no existe ningún documento científico que demuestre que estos productos son dañinos para la salud ni para el medio ambiente”. El impacto de los transgénicos en la vida humana es una polémica que lleva años.

“Creo que, a diferencia de lo que mucha gente cree, los transgénicos hacen un aporte al medio ambiente y tienen un impacto favorable en cuanto a la producción mundial de alimentos. Claro que tiene que haber una legislación precisa que los regule y que permita una distribución socialmente aceptable”, enfatizó. Para el especialista, “lamentablemente se los cuestiona porque la gente se maneja con información errónea o no avalada por la ciencia”.

El experto se formó como ingeniero bioquímico en el Instituto Politécnico Nacional de la ciudad de México, luego realizó una maestría en biología molecular en su país y finalmente el doctorado en la universidad estatal de Gante, en Bélgica. Fue allí donde a fuerza de convicciones y mucho trabajo consiguió desarrollar plantas genéticamente modificadas, en el laboratorio del científico belga Marc Van Montagu.

Aunque su vocación por la biología y los cambios genéticos ya se había despertado, Herrera Estrella comenzó a escribir la revolucionaria historia de los transgénicos durante un encuentro ocasional con Montagu. Durante una visita del belga a México, el joven investigador lo siguió “hasta los sanitarios” para pedirle por favor que le permitiera hacer el doctorado con él. “Aquella osadía fue invalorable en mi carrera profesional. Montagu me dijo que no aceptaban extranjeros en ese momento, pero que si me conseguía una buena recomendación me esperaba. A las pocas semanas yo estaba aceptado en Gante, cuando no sabía bien ni dónde quedaba ni qué idioma hablaban”, relató con una sonrisa.

Práctica y estrategia

Una serie de circunstancias históricas permitieron el hallazgo, sumadas desde ya a los conocimientos y la insistencia de Herrera Estrella que nunca dudó de lo que tenía entre manos. “Por entonces no se conocía ningún gen que funcionara en plantas. Yo arribé en septiembre de 1981 a la universidad de Gante, y en ese momento llegó también una experta de los Estados Unidos que había secuenciado (leído) genes de agrobacterias que se expresaban en plantas. Fueron esos elementos los que apresuraron mis investigaciones, pero el camino no fue sencillo”, explicó. Aparecieron las resistencias de algunos de sus superiores que querían que el científico dirigiera sus investigaciones hacia otras áreas. “Creo que en un momento me dejaron avanzar para que no los molestara más”, comentó.

Primicia


Trabajando de una manera mucho más artesanal que la que se utiliza en la actualidad, Herrera Estrella consiguió, a fines de 1982, transformar protoplastos (una parte de la célula vegetal) de tabaco que eran resistentes a un tipo de antibiótico (la kanamicina). En enero de 1983, el especialista mexicano presentó en un encuentro científico en Miami los primeros resultados de plantas modificadas genéticamente. En ese mismo congreso, Monsanto llevó los resultados de sus propias investigaciones.

La pelea sobre quién tenía la primicia en estos avances quedó develada poco después ya que la universidad belga publicó las investigaciones en la revista Nature (una de las más importantes de ciencia a nivel mundial) antes que la compañía. Lo mismo sucedió con la patente del descubrimiento, que le fue dada al equipo de Herrera Estrella antes que a Monsanto, pero que después de 15 años de litigio, y luego de que se revirtiera el primer fallo, terminó en manos de la poderosa industria: “Algo que nunca voy a terminar de entender”, confió el especialista.

De todos modos, aseguró que ese revés no fue tal en su carrera. “Aprendí mucho de esa situación y me puse a trabajar fuertemente para afianzar los mecanismos que regulan la propiedad intelectual”, destacó.

Herrera Estrella está trabajando ahora en otro avance científico que permitirá reducir costos en herbicidas y fertilizantes. “Si nos sale bien, en dos años cambiará la historia en este campo”. Y a la luz de sus antecedentes, hay que creerle.

La genética y el hombre


Como científico, el mexicano Luis Herrera Estrella tiene una posición tomada respecto de la modificación genética en los seres humanos.

“En este aspecto soy muy prudente y me pregunto cuál es el límite. Una cosa es cambiar, transformar plantas, y otra muy distinta es avanzar en este campo con las personas”, señaló.

“Acá estamos alterando nuestra propia evolución, es un tema sumamente serio que merece una profunda discusión”
, agregó.

Dijo que en aproximadamente 10 años se verán avances soprendentes, pero aclaró: “Yo me pregunto quién manejará los límites. Quién o quiénes decidirán qué es un error genético”.

El experto no está de acuerdo, por ejemplo, con la detección prenatal de enfermedades. “Todo ser humano es importante y tiene derecho de venir al mundo. Si decidimos eliminar a los que no son genéticamente perfectos impedimos que nazca un Stephen Hawking, que tiene un mal genético, o un Mozart, que tenía una sordera de nacimiento, un Chopin, que tenía fibrosis quística o un Newton, que tenía esquizofrenia”.


Fuente: Con información de Diario Uno





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