Tuesday :: 15 / 04 / 2014

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Noticia : Juan Rulfo

Muere Juan Rulfo

La obra del autor de Pedro Páramo y El llano en llamas se ha traducido a medio centenar de idiomas y sigue atrapando a los jóvenes lectores


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Juan Rulfo. Foto: El Informador

Juan Rulfo. Foto: El Informador

Es el autor mexicano que más se ha traducido y sigue atrapando a un gran número de lectores, en especial a los jóvenes
Su curiosidad e interés por las artes le llevó a la fotografía, disciplina donde destacó notablemente

La muerte del escritor Juan Rulfo conmocionó a la comunidad aquella tarde del 7 enero de 1986. El autor que jugó con el tiempo y creó mundos mágicos en los títulos Pedro Páramo y El llano en llamas dejó  un vacío insuperable en la literatura mexicana. Grandes colegas del escritor nacido en Jalisco, expresaron entonces su admiración y dolor por la pérdida de un amigo.

Algunos de esos testimonios se encuentran en el libro Los murmullos. Antología periodística en torno a la muerte de Juan Rulfo (1986).  A la noticia, Juan José Arreola expresó “no puedo creerlo; no puedo decir que esté muerto. Él no ha muerto; ha nacido con todos los que amamos la literatura; no creo en las letras universales, creo en las letras de Sayula; su obra es la más notable  realización del impulso de un pueblo. Rulfo consagró la voz de la tierra. Nadie puede continuar su obra, ni él mismo se atrevió a hacerlo”“Ya no se escucha sino el silencio de las soledades. Admirar profundamente a un gran narrador es todavía un lujo a nuestro alcance”, escribió Carlos Monsiváis.

A 25 años de la muerte de Juan Rulfo, el mundo de la cultura aún recuerda al escritor, fotógrafo, guionista de cine, crítico, lector, autodidacta y conversador.  Aunque sus obras literarias son pocas (Pedro Páramo y El llano en llamas es el autor mexicano que más se ha traducido  y sigue atrapando a un gran número de lectores, en especial a los jóvenes. El motivo es que “la literatura de Rulfo fue madurando con el tiempo porque necesitaba lectores, que estaban en el futuro y con forme pasan los años vemos como crece la grandeza de su obra, porque se nos adelantó. Exigía un lector que no existía en los años cincuenta”, explica el poeta Dante Medina.

Agrega que  “es un autor que se  adelantó a su tiempo cuando publicó esas obras en los años cincuenta eran desconcertantes, pero no para los especialistas verdaderos. A Rulfo le gustaba la literatura que abre caminos, y ésa es la que vale”.

Ahora los jóvenes son los lectores que atrapa la obra de Rulfo porque sus historias juegan con el tiempo. “Los lectores contemporáneos, los del siglo XXI, ya no son espectadores lineales y son capaces de percibir una obra de arte o una película, donde los pedazos van hacia el futuro y hacia el pasado”, apunta Medina y agrega que la obra de Pedro Páramo no debe representar ningún problema para los adolescentes y va hacia los nuevos lectores.

“Con esta conmemoración tenemos la oportunidad de difundir la obra de uno los escritores más grandes que ha tenido nuestra lengua, a pesar de la brevedad de su obra. Ésta es reconocida por su perfección. El universo conceptual construido por Juan Rulfo permite dialogar con las diferentes culturas porque es intensamente humano”
, expresa Jorge Souza, escritor.

Las cumbres


L
os temas abordados por Juan Rulfo son el amor y la muerte, ambos interesan a los individuos y a la sociedad. También se interesó por presentar la orfandad.  Las obras del jalisciense son magistrales por “la ejecución, estamos ante un grandísimo escritor lleno de talento, con una capacidad de comunicación y con una fuerza para crear un lenguaje completamente suyo, basado en no adjetivar demasiado ni hacer frases largas, sino en decir frases lapidarias”,  apunta Medina.

Como autor el jalisciense dejó otras obras, apuntes, cuadernos y cartas personales, pero “no hay que esperar una obra escondida ni mucho menos. Tampoco se ha olvidado su obra de primera, que está compuesta por Pedro Páramo y El llano en llamas. Así que no hay que mitificar, los que hemos estudiado la obra de Rulfo sabemos que no hay que esperar una obra maestra perdida. Rulfo es lo que fue, un escritor contenido, con poca obra, que no se suelta, que hizo dos obras pequeñas y magistrales”.

Pedro Páramo es la obra que proyectó a Juan Rulfo como un gran narrador y le llevó a conquistar lectores de diferentes latitudes como China, nación donde dicha novela es un éxito de ventas. La historia se ha traducido a más de medio centenar de idiomas.

El escritor nacido en 1917, en Apulco, Jalisco, publicó en marzo de 1955 su obra cumbre,  aunque comenzó a trabajar en ella años antes, y según la Fundación dedicada a la promoción del legado del escritor ya se mencionaba la existencia de la novela en una carta escrita en 1947.

Rulfo comenzó su camino en la literatura en 1940, cuando publicó fragmentos de su obra en la revista América, de la Ciudad de México en 1945, y en Pan, editada en Guadalajara, en ambas se dieron  a conocer algunos cuentos que integran El llano en llamas, pero fue hasta 1952, cuando  obtuvo una beca de la Fundación Rockefeller, que presentó el ejemplar concluido.

Fotógrafo del México rural

Juan Rulfo era un autodidacta, un gran lector y escritor, pero su curiosidad e interés por las artes le llevó a la fotografía, disciplina donde destacó notablemente, incluso presentó sus imágenes en el Palacio Nacional de Bellas Artes.

De las distintas vocaciones, Medina expresa que “lo que anima al fotógrafo es lo mismo que anima al escritor. Son los mismos paisajes yermos, la estepa vacía, los colores grises y cafés, la falta de flora y la pobreza de los personajes a los que retrata”.

Las fotografías de Rulfo son “fuertes y quejosas del espacio de un México rural que se desmorona como le ocurre a Pedro Páramo. Es el mismo Rulfo el que escribe y toma fotos”.

El jalisciense dejó aproximadamente 100 imágenes, que se han presentado en distintos libros, o se pueden consultar en la página de la Fundación Juan Rulfo.

Uno de los retratos más conocidos de Juan José Arreola y otro de José Gorostiza son  autoría del escritor de El llano en llamas.

Otro aspecto que despertó el interés del jalisciense fue el cine, donde incluso trabajó con personajes como Gabriel García Márquez y destacadas figuras de la cinematografía.

Entre sus trabajos sobresale el guión de la cinta El gallo de oro, aunque la obra fue escrita en 1954, su publicación fue hasta 1980.

Juan Rulfo no era un hombre que gustara de las cámaras, las entrevistas y los reflectores, algunos comentan que “detestaba” a malos reporteros que le cuestionaban sobre sus pocas obras. “Así era con los desconocidos, pero era un gran amigo y gran conversador”, afirma Medina. Ambos especialistas coinciden que no hay un escritor en México que sea heredero de la escuela de Juan Rulfo porque con su estilo dejó una misión muy difícil de cumplir.


Fuente: Con información de El Informador





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