Friday :: 22 / 08 / 2014

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Nace José María Morelos y Pavón

Hoy se cumplen 245 años del nacimiento de este importante héroe de la Independencia de México


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José María Morelos y Pavón

José María Morelos y Pavón

Morelos y Pavón es una de las figuras más reconocidas, recicladas, ilustres e ilustradas de la de la historia nacional
idalgo le otorgó el título militar de General de los ejércitos americanos para la conquista y nuevo gobierno de las provincias del sur

El paliacate que usaba José María Morelos en la cabeza, es uno de los símbolos más fuertes de la iconografía nacional. No concebimos a este héroe de la Independencia sin él. No sabemos cómo era su cabello. Si era lacio, chino, negro, rubio, largo o castaño.

Sabemos que el paliacate era una pañoleta de trabajo que recoge el sudor del cuello y lo mantiene fresco. En campaña es una pieza esencial del equipo de todo soldado: sirve para sostenerse un brazo o hacer un torniquete en caso de sangrar; es útil para ocultarse el rostro y, sin duda, representa la identidad de un caudillo. Es un símbolo revolucionario, como el turbante de los palestinos o la gorra frigia de los franceses.

Para nosotros los mexicanos es una imagen común. No concebimos a Morelos sin su paliacate. Impreso en un billete, un cartel, o una estación de metro, podemos mirarlo muchas veces en un día.

Héroe de la lucha de Independencia Morelos y Pavón es una de las figuras más reconocidas, recicladas, ilustres e ilustradas de la de la historia nacional
. Nacido el 30 de septiembre de 1765 en Valladolid (hoy Morelia, cómo no) José María tuvo bien merecida fama de excelente estratega militar. Cosa extraña, porque nadie, ni siquiera él mismo, quería fuera ese su destino.

Tenía 25 años cuando entró al Colegio de San Nicolás en Valladolid. Después ingresó al Seminario para seguir la carrera eclesiástica como quería su madre. Fue capellán de Uruapan y después párroco de Carácuaro durante más de 10 años. Sin embargo, las noticias de la rebelión contra el mal gobierno no le eran ajenas.

Un buen día supo que Miguel Hidalgo, su antiguo rector en el Colegio de San Nicolás, iba a ser excomulgado por encabezar al ejército insurgente. De inmediato fue a encontrarse con él. Hidalgo le habló con palabras que lo conmovieron, cambiaron su manera de pensar y lo convencieron para unirse a la lucha.

En un principio, Morelos ofreció a Hidalgo marchar con él hasta la capital, pero el jefe insurgente le asignó la comisión de levantar tropas en el sur del país y la captura del puerto de Acapulco. Morelos deseaba ser capellán del ejército insurgente pero Hidalgo le otorgó el título militar de “General de los ejércitos americanos para la conquista y nuevo gobierno de las provincias del sur”. Tras encomendarle su misión, Hidalgo ordenó a las tropas insurgentes proseguir la marcha. Morelos regresó a Carácuaro y nunca más volvieron a verse.

Para no saber nada de milicias, jamás haber practicado ejercicios de guerra y ser ignorante en logística y estrategia, fue insólito convertirse en el mayor enemigo del ejército realista.

Pero todo fuera como eso. Dicen que su arrojo en el Sitio de Cuautla, hizo que las noticias de su victoria llegaran a oídos de Napoleón. Cuentan que se declaró su ferviente admirador y dijo: “Con dos hombres como Morelos, conquistaría el mundo.”

Hoy que Morelos cumpliría más de 200 años sabemos que si actualmente tuviéramos dos héroes como él, aunque fuera sin paliacate, nuestro mundo sería muy diferente. Qué pena.


Fuente: Con información de El Economista





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