Saturday :: 25 / 10 / 2014

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Sólo 50% de las familias son de tipo tradicional: Conapo

El resto son hogares formados por parejas sin hijos, unipersonales, padres solteros, homoparentales o co-residentes, es decir, hogares formados por personas que no tienen relación consanguínea o legal


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La ratificación de la constitucionalidad de los matrimonios entre personas del mismo sexo y su derecho a adoptar en el Distrito Federal revivió el debate sobre la familia y evidenció nuevamente la transformación y diversificación que el modelo tradicional de la familia mexicana ha sufrido en las décadas recientes.

Según el Consejo Nacional de Población (Conapo), ya en 2005 sólo 50 por ciento de los hogares mexicanos estaban compuestos por una pareja (heterosexual) con hijos. El resto son otro tipo de hogares (parejas sin hijos, unipersonales, jefe o jefa de familia con hijos o, entre otros, co-residentes, es decir, hogares formados por personas que no tienen relación consanguínea o legal).

Datos del organismo federal confirman que de 1990 a 2009 el número de hogares unipersonales aumentó de 4.9 a 9.7 por ciento, y hoy uno de cada cuatro hogares tiene una jefatura femenina.

De acuerdo con las proyecciones sobre composición de hogares de este organismo federal, menos de 50 por ciento de los hogares podrían estar conformados por matrimonios con hijos y en los próximos años esa tendencia se incrementará, ya que los hogares mexicanos continuarán diversificando su composición interna. Por lo tanto, aseguran especialistas, los debates públicos y las investigaciones de las ciencias sociales deberían tener en cuenta que el concepto de “la familia” está desapareciendo ante una nueva realidad, dinámica y evolutiva, que revela la convivencia de diversos modelos familiares.

Gloria Careaga Pérez, sicóloga social en la Facultad de Sicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y secretaria general de la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales e Intersexuales (ILGA), sostuvo que la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo (CIPD), llevada a cabo en 1994 en El Cairo, Egipto, marcó un hito en el reconocimiento de la pluralidad de las familias por los gobiernos del mundo. A partir de esa cumbre, explicó la especialista, se reconocieron los derechos de las familias encabezadas por mujeres y se marcó un precedente para el reconocimiento de familias compuestas por personas del mismo sexo.

“Sin embargo, en México, si bien los registros estadísticos reconocen la diversidad de familias, éstos no se han reflejado en una política que dé cuenta de las necesidades de esas familias y, por otro lado, la universidad continúa realizando estudios desde la perspectiva tradicional de familia. Por ello necesitamos que instituciones como el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) o el Conapo rompan los límites de reconocimientos y empiecen a contar también las familias homoparentales, que para ellos no existen”.

Explicó que la transformación de la familia tradicional fue impulsada por el desarrollo de dos movimientos sociales: el feminismo de los años 60 y la disidencia sexual de los 70.

“Por un lado las mujeres se plantearon que podían desarrollar un propio proyecto de vida sin ser media naranja de nadie y, por otro lado, la comunidad de la diversidad sexual se hizo visible.”

Lol Kin Castañeda, sicóloga social y coordinadora de Sociedad Unida por la Defensa de los Matrimonios entre Personas del Mismo Sexo, agregó que el debate que se ha dado en la sociedad a raíz de la discusión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) sobre el matrimonio entre personas homosexuales no sólo ha puesto a cuestionar el “modelo ideal que se había comercializado en México, en el que una familia era esposo, esposa e hijos que vivían contentos”, sino ha introducido un nuevo planteamiento: las parejas del mismo sexo también tienen derecho a que se les reconozca su familia.

“Antes las lesbianas y los homosexuales éramos personas excluidas. No podíamos decir públicamente nuestra orientación sexual y, con esa lógica, el hecho de vivir con tu pareja no significaba formar una familia. El actual debate ha hecho que se repiense el concepto de familia y se vea que ésta no es una institución natural. También que las sociedades son dinámicas y que la familia es definida y redefinida de acuerdo al contexto.”

Luis Perelman, sexólogo y cofundador de la Asociación Internacional de Familias por la Diversidad Sexual, añadió que el debate de los ministros del máximo tribunal de justicia “aportó luz” a un debate en el que hay todavía mucha oscuridad y visibilizó una realidad que mucha gente quiere ocultar.

“Estamos avanzando rápido en aceptar la diversidad de modelos de familias y las familias con integrantes de la diversidad sexual. Los hijos cada vez salen antes del clóset y los padres van aceptando a sus hijos. Sin embargo, las mentes homofóbicas siguen sintiendo el mismo terror que cuando se enteraron de que la Tierra no era plana. Sí, efectivamente, la tierra es redonda y no pasa nada, no te vas a caer por ello.”


Fuente: La Jornada





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