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¿Cómo construir espacios colaborativos en la Universidad?

      
Los estudios demuestran que es posible promover la creatividad a partir de las divisiones del espacio
Los estudios demuestran que es posible promover la creatividad a partir de las divisiones del espacio  |  Fuente: Shutterstock
  • A nivel de infraestructura y diseño, las universidades contemporáneas difieren de las tradicionales.
  • Responsables de centros educativos y docentes deben promover cambios en los espacios de aprendizaje para formar a los profesionales del futuro.
  • En un mundo que avanza hacia el aprendizaje colaborativo, es posible fomentar esta actitud desde la Universidad.

El mundo contemporáneo se presenta como un mundo globalizado e hiperconectado, en el que la colaboración resulta esencial. De hecho, los expertos señalan que nos encontramos en plena época de la economía colaborativa, que abarca todo tipo de aspectos de la vida humana.

A causa de ello, la educación necesita adaptarse para garantizar la formación de profesionales capaces de actuar de forma colaborativa.

¿Cómo lograr esta adaptación? Existen estudios que demuestran un vínculo real entre los espacios físicos de aprendizaje y el tipo de aprendizaje recibido. Así, las aulas tradicionales se asocian a la individualidad y aquellas que desde su mobiliario y diseño permiten el trabajo en grupo son vinculadas con la colaboración.

¿Esto implica que es necesario cambiar los tradicionales pupitres por mesas amplias con una gran variedad de sillas para permitir el trabajo grupal de los estudiantes en todo momento? La respuesta puede ser positiva en cierto sentido, pero también negativa.

Si bien este se presenta como uno de los cambios más evidentes y sencillos de realizar, crear verdaderos espacios colaborativos dentro del aula con los que los estudiantes aprendan de manera adecuada a las necesidades de la época contemporánea requiere mucho más que cambiar el mobiliario. Para lograrlo de manera real, es necesario cambiar las formas de concebir la educación y apostar por una formación de nivel global que fomente la colaboración en red desde su propia concepción.

Realizar este proceso requiere, fundamentalmente:

Contemplar las necesidades del centro

Lo que funciona para algunos centros no lo hace en otros. Esto se debe en esencia a las posibilidades económicas, geográficas y arquitectónicas de cada centro, pero especialmente a su propia idiosincrasia. Por ello, al momento de construir un espacio colaborativo debe analizarse la situación de cada centro en particular en lugar de optar por medidas generalistas.

Incorporar con criterio

Las Tecnologías de la Información y la Comunicación poseen grandes ventajas a la hora de fomentar el aprendizaje colaborativo. Sin embargo, resultará inútil llenar las aulas de tecnología si los docentes y estudiantes no pueden utilizarlas, no comprenden cómo o no existen aplicaciones realmente eficientes para hacerlo. Por ello, toda incorporación debe ser analizada con criterio y paciencia.

Además, es necesario considerar a las universidades como espacios globales, en lugar de optar únicamente por adaptar las aulas a esta concepción. Lo importante es que cada espacio de la Universidad permita a los estudiantes trabajar con sus compañeros de cara a objetivos compartidos y explorar soluciones para problemas con una perspectiva alejada del individualismo.

 

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