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Dos mexicanos que llegaron a Harvard a pesar de todo pronóstico

      
Fuente: Shutterstock

Dos mexicanos, dos historias adversas y un mismo sueño cumplido: ser estudiantes de la Universidad de Harvard, la institución que por varios años ininterrumpidos ostentó el título de la mejor universidad del mundo. Conoce las historias de estos jóvenes aztecas que desafiaron todos los pronósticos y hoy ven su sueño hecho realidad.


Rosa, de 19 años
, es una mexicana en Estados Unidos sin papeles, sin dinero y sin el Alivio Migratorio para los Llegados en la Infancia (DACA), que a pesar de todo panorama, acaba de concluir su primer año en la Universidad de Harvard, donde sueña con recibirse de abogada.


Tal como confiesa en un reportaje del portal Univisión, para Rosa no fue fácil abrirse camino en una de las más prestigiosas universidades del mundo, donde miles y miles quedan afuera cada año (más de 300.000 interesados envían solicitudes de ingreso, pero solo 2.100 son elegidos).


La joven nacida en Jalisco llegó a California con 10 años (y quien en entrevista con el mencionado medio prefirió no revelar su apellido por temor a los operativos de ICE) y logró llegar a Harvard por sus méritos académicos, a pesar de su situación migratoria y de que su familia no pudiera costear el elevado precio que implica estudiar allí.   


Gracias a una beca de 75.000 dólares anuales (el valor de la licenciatura), vivienda y alimentación, Rosa puede estudiar Historia y Gobierno. “Yo soñaba con ir a Harvard desde el quinto grado”, confesó la joven, quien considera que ingresó con mucho trabajo y esfuerzo, realizando actividades fuera de la escuela, manteniendo buenas calificaciones y trabajando para ser cada día mejor.


Ella es la primera de su familia que llega a la universidad, dado que sus padres no tuvieron la oportunidad. Desde niña, Rosa supo que no sería fácil. “Mi mamá me dijo que por ser indocumentada tenía que trabajar más duro para ganarme un lugar en Estados Unidos”, apunta. Y sí que se lo tomó en serio: al concluir la preparatoria Valley de la ciudad de Santa Ana, en el sur de California, Rosa obtuvo un promedio general (GPA) de 4.8, que supera la calificación perfecta.

A pesar de estar estudiando donde siempre quiso, por su situación Rosa no tiene la certeza de que algún día podrá ejercer su profesión, ya que como no es beneficiaria de DACA no tendrá asegurado un permiso de trabajo.Sin embargo, ella sí hace planes para el futuro: su meta es matricularse en una escuela de leyes al concluir Harvard ya que quiere ser abogada para ayudar a su  comunidad.

 

La segunda historia es la de Jorge Campos, un joven que pasó de vivir en la calle a estudiar en Harvard. En entrevista con Univisión Noticias, Jorge, de 17 años, explica que ha estado trabajando desde siempre para llegar a Harvard. Por fortuna, luego de un camino empedrado y cuesta arriba, el momento llegó. Hoy en día Jorge es uno de los 2100 aceptados en la universidad.


Antes de comenzar la preparatoria, el padre de Jorge, originario del estado de Zacatecas, se quedó sin trabajo y las complicaciones fueron en aumento, al punto de que les embargaron la casa, la perdieron y la familia terminó pasando sus días aquí y allá, es decir, en casas de familiares, en moteles y hasta en su carro.


Llegamos a nada, llegamos a lo más bajo de lo que es la vida”, recuerda el joven, quien a pesar de los reveses, nunca perdió de foco su objetivo. El joven considera que a partir de sus difíciles vivencias fue que nació el deseo de continuar la educación, de manera de trata de aprender todo lo que puede para usar ese conocimiento en beneficio de los suyos.


Al poco tiempo de que su familia pudo estabilizar su situación y salir de la indigencia, Jorge, siendo un adolescente, se inscribió en cursos en colegios comunitarios en Los Ángeles, donde comenzó a prepararse para crecer como persona y profesional.


En la actualidad su enfoque académico de interés es el de las finanzas, algo que no fue casual. Jorge se decidió por ese camino para  tomar las riendas del gasto de su hogar. Y lo que pudo aprender resultó una guía excepcional, ya que hace dos años su familia pudo concretar la compra de una casa en la ciudad de Palmdale.

Su plan es estudiar economía  y concluir una maestría en Política Pública, para luego trabajar en la administración pública. “Toda mi vida hemos luchado con las finanzas y en el noveno grado me interesaron bastante los bancos y me fascinó la idea de la infraestructura de una ciudad”, explica.


El joven está feliz de ser hoy en día un ejemplo de superación para sus hermanos menores, de 12 y 3 años y para todos los jóvenes que creen que no tienen oportunidad de salir adelante por limitaciones económicas.


Jorge fue admitido en Harvard a través del programa de la Universidad del Sur de California (USC) TRIO Upward Bound Math and Science, destinado a estudiantes destacados de bajos ingresos que sean los primeros en su familia en matricularse en una universidad. Y para afrontar los gastos como futuro estudiante de Harvard, el joven abrió una cuenta en la plataforma de crowdfunding GoFundMe.

 



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