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El efecto de urgencia o por qué nuestro cerebro nos hace procrastinar

      
Toma los descansos necesarios y organiza tus jornadas de trabajo de manera que no te falte energía
Toma los descansos necesarios y organiza tus jornadas de trabajo de manera que no te falte energía
  • Todos somos procrastinadores en alguna faceta de nuestra vida y esto se debe al “efecto de urgencia”, un fenómeno cuyo responsable es nuestro cerebro.
  • Indagamos sobre los estudios que se encargan de analizar el comportamiento de nuestro cerebro y su tendencia a procrastinar.
  • Aunque la procrastinación se relacione como una actividad negativa, es un proceso con beneficios para la salud y nuestro equilibrio mental.

Es ley de vida, basta que sepas que tienes encima la fecha límite para entregar un informe en el trabajo o un trabajo en la uUiversidad y que te surjan cientos de actividades complementarias que requieren tu atención y de las que debes de ocuparte urgentemente.

Así es, aunque no seas consciente de ello, es tu cerebro quien está dirigiendo tu voluntad y buscando la satisfacción inmediata, frente a las recompensas a largo plazo.

Es esta inmediatez en sentirse satisfecho lo que hace que hablemos del “efecto de urgencia”.

Los estudios que confirman la tendencia de nuestro cerebro a procrastinar

A principios de año, un nuevo estudio arrojaba luz sobre el comportamiento humano que tiende a llevarnos a realizar tareas prioritarias pequeñas primero, posponiendo las obligaciones realmente importantes y que nos condicionan.

Esto se debe a la interpretación del cerebro que hace de estas obligaciones, ya que las actividades importantes con resultados grandes suponen alcanzar una meta más lejana, mientras que las tareas urgentes, pero con menor relevancia, se traducen en una calma y satisfacción real y palpable al instante.

Por eso motivo, durante la semana de cuenta atrás que tienes para entregar tu proyecto, decidirás poner al día las carpetas de tu pc, contestar a varios mails acumulados o recordarás que debes de pedir cita al dentista, lo antes posible.

Cómo controlar al cerebro para que no pronostique con tanta facilidad

Planificar y racionalizar tus obligaciones es una buena forma de superar una procrastinación desmedida que puede conducirnos a situación de estrés remediables.

Un ejercicio muy sencillo es hacer una clara división y valoración de las tareas, colocándo las etiquetas de: Urgente o no urgente y de importante o no importante.

Según el cuadrante que ocupen, sabrás si debes de ponerte con ellas o puedes dedicarle tu atención una vez hayas cumplido con tus verdaderas prioridades.

Para engañar a tu cerebro es muy útil que, tras valorar la importancia de tus tareas pendientes, urgentes y prioritarias, las organices en pequeñas tareas y apliques un proceso de microprogreso, de manera que vayas alcanzado pequeñas cimas que, en poco tiempo, se convertirán en el gran resultado buscado.

Recuerda que dejar a tu cerebro vagar y detenerse en otras actividades puede ser muy beneficioso para tu capacidad creativa, siempre que mantengas a raya tus niveles de productividad y de compromiso con tus obligaciones.

También permítele realizar actividades con las que disfrute, se distraiga y le aporten un estado saludable. Así que, ya sabes, mima a tu cerebro de vez en cuando y deja que sea un poco caprichoso.

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