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¿Por qué no podemos recordar los primeros años de nuestras vidas?

      
Fuente: Shutterstock

¿Recuerdas cuál es tu primer recuerdo? Esta es una pregunta que muchas personas suelen hacerse, pero pocos pueden responder con seguridad. Los primeros recuerdos, aquellos de los primeros años de vida, suelen ser borrosos y fragmentados. Este fenómeno curioso no es un problema de la memoria, es un hecho natural denominado por la ciencia como “Amnesia Infantil”.

No es casualidad que ningún joven o adulto pueda recordar nada de lo que pasó antes de sus 5 o 6 años de edad, sino que es un fenómeno neurológico y psicológico conocido como Amnesia Infantil. Este tipo de amnesia no nos permite recordar con claridad nuestros primeros años de vida. Algunos hechos traumatizantes como un accidente o una situación violenta sí suelen recordarse, pero de manera fragmentada y sin mucho sentido.

La especialista en neuropsicología de la memoria Catherine Loveday comentó a la BBC que este fenómeno se debe a que en esos años de vida el cerebro continúa en desarrollo, creando conexiones neuronales que luego necesitan ser eliminadas, para que el cerebro pueda crecer de manera más sana y útil.

La poda cerebral es parte de lo que el alemán Herman Ebbinghaus denominó como “curva del olvido”, una curva exponencial que explica por qué olvidamos lo más sustancial de un recuerdo muy rápidamente. Este fenómeno cambia con la edad, en la niñez se olvida más rápido.

Sumado a este fenómeno hay que tener en cuenta que hasta los 5 años más o menos no está desarrollado óptimamente el lenguaje, lo que resulta esencial para recordar. Ponerle nombre a las cosas y comprenderlas es una forma de asentarlas en nuestro cerebro y recordarlas posteriormente.

Los que sí recuerdan

Pero hay quienes dicen tener recuerdos de cuando eran bebés e incluso, del momento en que nacieron. ¿Qué pasa con ellos? La mayoría de los científicos coinciden en que esto son sucesos que la mente recrea a partir de comentarios o fotos, transformándolos en experiencias que forman parte de la memoria. Este fenómeno se denomina “memoria ficticia”.

La memoria ficticia tiene dos caras que prestan al análisis: por un lado, si bien no descartan excepciones, los científicos creen que es poco probable tener recuerdos claros antes de los 5 años, lo que significaría que parte de lo que recordamos en la niñez en realidad, lo imaginamos. Por otro lado, y relacionado al anterior punto, ¿podemos confiar en la memoria cuando esta parece engañarnos todo el tiempo?

La construcción de los recuerdos

Los recuerdos son reales y también ficticios, dado que por un lado se corresponden con nuestra experiencia del mundo y por otro, con nuestra identidad y lo que somos, independientemente de la realidad, de acuerdo a Martin Conway, director del Departamento de Psicología de City University en Londres.

Nuestra mente está poblada de falsos recuerdos, que se abren camino en la memoria a largo plazo. No son intrusos, no es que llegan allí a propósito, sino que sirven como un apoyo de nuestra identidad y portan mensajes para cada individuo.


En la construcción de un recuerdo no solo entra en juego parte de la experiencia, sino también las percepciones que intentan dar sentido a esa cosa fragmentada; de esta forma, el recuerdo se transforma en una realidad subjetivada.

Bajo esta mirada, podemos asegurar que no existen recuerdos verdaderos, si consideramos a la verdad como un valor objetivo y puro. Nuestros recuerdos son parte de nuestra verdad y la propia mirada del mundo, que en muchas ocasiones no coindice con el mundo tal cual es.  



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