Friday :: 28 / 11 / 2014

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Diversidad y fácil elaboración: factores que favorecen el consumo de las drogas de diseño

Provocan efectos psicoactivos: afectan al sistema nervioso central, alteran la percepción, el estado de ánimo y la conducta.


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La amplia diversidad de las “drogas de diseño” responde a lo sencillo que resulta su proceso de elaboración. Esto permite su venta a precios bajos, que sumado al diseño de formas, colores y nombres, las convierten en un producto atractivo para el consumidor, a pesar de su potencial tóxico, afirmó la doctora Silvia L. Cruz, investigadora del Departamento de Farmacobiología del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav).

Informó que el término “drogas de diseño” proviene del vocablo en inglés designer drugs, utilizado durante los años sesenta por Gary Henderson, farmacólogo de la Universidad de California, quien así catalogó a las sustancias que se elaboran en laboratorios clandestinos, mismas que se obtienen mediante variaciones en la estructura química de sustancias básicas, como alcaloides, ácidos, o precursores.

Estos procesos, agregó, se hacen con el objeto de conseguir efectos similares o más potentes que los de las drogas “tradicionales” o de origen natural, como la marihuana, la hoja de coca o los hongos; asimismo, se busca conseguir o utilizar componentes de sustancias originalmente creadas con fines médicos, pero que salieron del mercado legal debido a sus efectos colaterales nocivos.

En la elaboración de las drogas de diseño, explicó, no se utiliza el producto natural de una planta, de ahí que sus productores no inviertan en su cultivo, traslado y almacenamiento. Así, logran evadir las disposiciones normativas, al utilizar sustancias legales como precursores en el proceso químico de su elaboración.

La doctora Cruz indicó que otro de los nombres con el que se les conoce es el de drogas sintéticas, ya que “se producen a partir de sustancias con estructura química semejante a las del compuesto final que provoca efectos psicoactivos, es decir, que afectan al sistema nervioso central, alteran la percepción, el estado de ánimo y la conducta”.

Contrariamente a lo que se cree, estas drogas no son nuevas, los químicos con las que se fabrican tienen años en el mercado. Sin embargo, lo novedoso es la combinación y presentación que se hace de las mismas, y el manejo sesgado de la información para hacerlas parecer como inocuas, afirmó.

Señaló algunos de los grupos y clasificaciones; dentro de las drogas de diseño, pertenecientes al grupo de los estimulantes, está la metilen-dioxi-metanfetamina (MDMA), conocida popularmente como tacha o éxtasis. Su presentación generalmente son pastillas de diferentes colores, decoradas con personajes de caricaturas o de símbolos de marcas de automóviles, ropa, juegos de video, etcétera.

Dentro de sus efectos, abundó, sobresalen, desinhibición, euforia, afectividad, empatía, incremento del estado de alerta, sensibilidad emocional; reducción del sueño, de la fatiga y del hambre. Sin embargo, puede provocar impotencia e incapacidad de disfrute sexual y otros efectos desagradables, además de tener un potencial neurotóxico.

Señaló que algunos de los efectos adversos que puede producir el éxtasis son convulsiones, taquicardia, aumento de la temperatura corporal (hipertermia), sudoración excesiva, tensión mandibular, rechinido de dientes (bruxismo), sequedad en la boca, náusea, temblor e insomnio. Asimismo, los consumidores pueden sufrir de cuadros depresivos, sensación de tristeza, confusión, insomnio, ansiedad y un fuerte deseo por consumir la droga.

En cuanto a las drogas de diseño que forman parte del grupo de los depresores del sistema nervioso central, destacó al Gamma-hidroxibutirato (GHB), comercializado con el nombre de éxtasis líquido. Suele encontrase como un líquido incoloro, inodoro e insípido similar al agua; como una píldora o en polvo. Dentro de los síntomas que produce se encuentran: sensación de euforia, alteración de la percepción y estimulación del crecimiento muscular. Los efectos adversos incluyen paranoia, cuadros depresivos, dolores de cabeza, sedación profunda, episodios amnésicos, náuseas y vértigo.

Otro de los usos que se le da al GHB es como “droga de violación”, ya que por su combinación con alcohol provoca una inhibición completa y amnesia; a potencia del efecto puede provocar estado de coma, e incluso la muerte.

Con respecto a las drogas del grupo de los opioides, la investigadora mencionó al fentanil, conocido como “china blanca”, compuesto parecido a la morfina, con inicio y duración de acción cortas. Tienen diversas presentaciones: en polvo, pastillas, o en forma de paletas de caramelo. Esta sustancia se produce legalmente y se utiliza como anestésico. Dentro de sus efectos están: eliminación del dolor, sensación de relajación, euforia, disminución del reflejo de la tos y contracción extrema de las pupilas.

Silvia L. Cruz afirmó que los proveedores fabrican todas estas drogas, de tal manera que no se les vea como narcotraficantes obvios; además las manejan en un entorno en el que los usuarios no se viven como adictos ni tienen una percepción real del riesgo asociado al consumo de drogas.

“Los distribuidores tienen como blanco a estudiantes con cierta capacidad económica y que buscan diversión; de ahí que aprovechen para ofrecerles, entre otras sustancias, drogas energéticas que les permitan distraerse y no manifestar los síntomas característicos de una persona alcoholizada”

La especialista señaló que la logística de los vendedores es brindar un amplio y diverso menú de drogas al consumidor; con ello logran que éste no se vuelva tolerante a una sola sustancia sino a varias. “Lo anterior puede desarrollar una adicción generalizada en el joven, quien también podría sufrir una alteración grave en sus sistemas de neurotransmisión en el cerebro”.

Concluyó que una de las maneras de prevenir los peligros que implica el consumo de este tipo de drogas, es que la gente esté informada sobre sus características físicas, nombres populares, modalidades de consumo, así como del daño que produce en el organismo a corto y largo plazo, ya que lo peculiar de sus presentaciones las hacen parecer inofensivas sin serlo.

Por: Luis Arturo Fernández Medina, de la carrera de Ciencias de la Comunicación, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM.


Fuente: UNAM





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