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Disminuye número de fenómenos meteorológicos por El Niño

Con la presencia de El Niño tiende a llover menos de lo habitual, dijo el especialista del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM.


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Este 2009 ha disminuido el número de lluvias, huracanes e inundaciones en México debido a la presencia de El Niño, que ha modificado las predicciones para la temporada de junio a octubre.

Cerca del 50 por ciento de las catástrofes en el país, son desencadenadas por eventos naturales de origen hidrometeorológico como inundaciones, huracanes, lluvias torrenciales, sequías, heladas, granizadas, nevadas, ondas frías y calor.

La especialista del Instituto de Geografía (IG) de la UNAM, Oralia Oropeza Orozco, señaló que ejemplo de los cataclismos provocados por huracanes fueron Opal y Roxanne, que en 1995 devastaron viviendas, infraestructura hidráulica, eléctrica y portuaria, carreteras y comunicaciones en Veracruz, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo.

Una década después, añadió, Emily, Stan y Wilma, causaron graves daños a Tamaulipas, Nuevo León, Yucatán, Quintana Roo, Hidalgo, Puebla, Veracruz, Oaxaca y Chiapas. Se estima que tan sólo las pérdidas económicas fueron de varios millones de dólares. Finalmente, en 2007 "prácticamente" todo el estado de Tabasco quedó cubierto por el agua.

Las zonas potencialmente inundables corresponden a costas, valles y llanuras fluviales. No obstante, las entidades federativas con mayor registro de inundaciones son el Estado de México, con 202; el Distrito Federal, con 196; Veracruz, 194; Chiapas, 106, y Oaxaca, con 95, dijo.

De los dos mil 443 municipios que conforman el país, sólo el 25.9 por ciento ?633? tienen registro de una a más de 40 inundaciones, distribuidos tanto en las zonas costeras como en el interior, informó.

Los más afectados han sido Ecatepec y Naucalpan, en el Estado de México, con 43 y 32, respectivamente; siguen Acapulco con 38; Tijuana con 31; Guadalajara con 28, e Iztapalapa con 26, entre otros.

La especialista en geografía física destacó que con la cartografía nacional se pueden definir las zonas de atención prioritaria, porque se conoce la existencia de una disminución de las lluvias en agosto, relacionada, según estudios, con la canícula, que es la temporada más calurosa del año en ambos hemisferios.

El Niño

Este año se hará presente el fenómeno de El Niño; con experiencia previa se sabe que tiende a llover menos de lo habitual, por lo que se esperan precipitaciones deficitarias en casi todo el verano, comentó el coordinador del Programa Transversal de Cambio y Variabilidad Climáticos del Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA), Víctor Magaña Rueda.

El registro de la red del Programa de Estaciones Metereorológicas del Bachillerato Universitario (PEMBU), en el Valle de México, demuestra que las precipitaciones han estado "muy" por debajo de lo normal; en junio y julio no llovió ni la mitad de lo estimado. "Esto es reflejo de la sequía que, en gran medida, está modulada por El Niño", abundó.

No obstante, siempre está abierta la posibilidad de un "aguacero" o que se genere un huracán que propicie inundaciones, "pero no podemos calcular exactamente cuántos caerán y menos en qué días", indicó.

A su vez, Enrique Azpra Romero, técnico académico del CCA, expuso que este fenómeno es una anomalía de temperaturas en el Pacífico, y como puede ser muy extenso, a veces llega desde las costas de Indonesia hasta las de América, y con ese tamaño puede afectar los patrones de circulación del mar a nivel mundial.

Cuando en el Pacífico se eleva la temperatura de las aguas, se afecta la circulación atmosférica y, consecuentemente, el cizallamiento, variación del viento con la altura; entonces se inhibe la formación de sistemas de tormentas en el Atlántico, explicó.

Huracanes

Desde hace dos meses, prosiguió Azpra, no se ha registrado ningún ciclón tropical; se prevé que este año habrá una temporada de huracanes más corta y, probablemente, un menor número de los mismos, que surgen en el Atlántico.

Generalmente, apuntó, cuando se presenta El Niño en el Océano Pacífico Ecuatorial, la cantidad de ciclones tropicales en el Atlántico tiende a disminuir, porque se afectan las condiciones que dan origen a los mismos.

Entre más se retarde la temporada, menos duración tendrá, pero no significa que interfiera en la intensidad, más bien, se tendrá un periodo más corto de lo normal en cuanto al número, señaló.

En promedio, la cantidad de ciclones tropicales que suelen registrarse en el Atlántico son 10; de ellos, cinco o seis llegan ha adquirir la categoría de huracán, y de éstos, dos o tres pueden alcanzar una categoría mayor, sostuvo.

Para el Pacífico, la temporada inicia el 15 de mayo, pero hasta el momento sólo se han declarado cuatro ciclones; en este caso, se podría esperar un periodo normal, cercano a los 14 ó 16 ciclones, de los que seis podrían alcanzar la categoría de huracán y cuatro ser mayores.

En ambos océanos, la mayor actividad se registra en septiembre y octubre; se ha reportado que un ciclón tropical entra a costas nacionales por el Atlántico y dos por el Pacífico, "pero podrían presentarse más o menos", apuntó el especialista.

En México las regiones más propensas son la Península de Yucatán, Tamaulipas, Baja California Sur y Sinaloa.

Un ciclón tropical se forma en una zona de baja presión, en la que el viento circula en sentido contrario de las manecillas del reloj en el hemisferio norte, y en el mismo sentido en el hemisferio sur; se origina entre los Trópicos de Cáncer y Capricornio, es decir, a 23.5 grados de latitud norte y sur, respectivamente. Los que surgen fuera de estas latitudes se les denomina ciclones extratropicales.

Se clasifican de acuerdo a la intensidad de los vientos. Se consideran depresiones tropicales cuando alcanzan hasta 17 metros por segundo; si tienen intensidad entre 17 y 34 se les denomina tormentas tropicales; si registran más de 34 metros por segundo es huracán o ciclón tropical, y es de categoría mayor cuando los vientos son al menos de 50 metros por segundo, concluyó.


Fuente: UNAM





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