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Investigadora de la UAM trabaja en el tratamiento de tumores en el sistema nervioso central

      

En pruebas de laboratorio con especies mayores y menores (perros y ratas) se ha encontrado que materiales como la titania reduce en más de 40 por ciento el tamaño del tumor, mientras que el catalizador lo combate hasta en 96 por ciento.

La académica de la Unidad Xochimilco resaltó que 30 por ciento de la incidencia de tumores en el organismo ocurre en el sistema nervioso central, y aunque pocas veces hacen metástasis, son muy difíciles de tratar, sobre todo aquellos de alto grado de malignidad, ya que casi todos se infiltran en neuronas funcionales, razón por la cual el cirujano no puede extirpar el tumor en su totalidad.

Hasta ahora los tumores del sistema nervioso central se han tratado mediante quimio y radioterapia; el problema, dijo, es que al aplicar quimioterapia por vía sistémica (tomando una pastilla o por inyección intravenosa) habrá un recorrido del fármaco por otros órganos importantes como hígado, intestino, riñón y pulmón.

Al atravesar la barrera hematoencefálica (entre los vasos sanguíneos y el sistema nervioso central), prosiguió la investigadora, llegará sólo un poco del compuesto activo; éste se dispersa y por tanto no se dirige de manera exacta al tumor. Además, debido a que hace un recorrido por el torrente sanguíneo, daña células malignas, pero también benignas, causando serios efectos secundarios.

Como alternativa la doctora López Goerne propuso el diseño de materiales nanoestructurados, cuyas partículas son de dimensiones nanométricas para introducir ahí los quimioterápicos y liberarlos de manera controlada. Se trata de materiales inocuos, no tóxicos y compatibles con el tejido cerebral.

El óxido de titania es un ejemplo de material que tiene dos átomos de oxígeno y uno de titanio, pero con diversas formas y tipos de poros, con lo cual es posible liberar una cantidad diferente de quimioterápico.

Otro material con el que se ha trabajado es el sílice que es "muy especial", porque contiene dopamina, un neurotransmisor con el que de manera general se trata el Mal de Parkinson.

En este caso se trabajó con electrones, con los que se consiguió mantener estable la dopamina durante año y medio dentro de este material y se diseñó un dispositivo que se coloca en el núcleo caudado de los hemisferios cerebrales, sitio donde libera 100 por ciento de dopamina y que es donde faltan las neuronas dopaminérgicas.

Al participar en el Coloquio la Ciencia en México en el siglo XXI: Medicina y Nonotecnología "Dr. Rubén Argüero Sánchez", explicó que con titania y sílice se diseñan una especie de "obleas" muy delgadas y transparentes que miden unas cuantas micras de grosor y un centímetro de diámetro, a las cuales se incorporan medicamentos como carmustina, metrotexate y temozolamida, que son los quimioterápicos más importantes, los cuales se liberan a seis meses "para que cuando se reseque el tumor y queden células malignas infiltradas, éstas no dañen las neuronas".

Una segunda línea de investigación que la doctora López Goerne trabaja en el Laboratorio de Nanotecnología del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía "Manuel Velasco Suárez", es en la obtención de un catalizador. "Lo que hacemos es diseñar un nanomaterial que rompa los enlaces carbono-carbono, carbono-nitrógeno, carbono-hidrógeno y nitrógeno-hidrógeno del Ácido Desoxirribonucléico (ADN).

Este material es capaz de engañar a la membrana celular y pasar hasta el ADN, "lo que se logra disfrazándola"; es decir, en la síntesis química se incorporan grupos funcionales –tanto a la titania como al sílice– iguales a los que tiene la membrana y cuando la partícula llega a la membrana, ésta encuentra los mismos grupos funcionales y la deja pasar.

Con esta tecnología, dijo la jefa del citado Laboratorio, "no nos interesa la forma de la célula, el tipo de tumor y tampoco si está en hígado, pulmón y cerebro, porque no estamos a nivel celular, sino hablando de átomos, enlaces y partículas subatómicas, como son los electrones y protones", lo que quiere decir que la partícula romperá estos enlaces en forma directa y al hacerlo desactivará el ADN.

Hasta hoy, dijo se tienen diferentes modelos en degradación de ADN tanto en especies mayores como en menores (perros y ratas) y lo que se hace es crecer el tumor y después colocar la suspensión de nanopartículas hasta reducirlo.



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