Wednesday :: 22 / 10 / 2014

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Investigadores del Tec. combaten a la Esclerosis Lateral Amiotrófica con células madre

Luego de casi cuatro años de investigación, el trabajo de cinco doctores e investigadores del Tecnológico de Monterrey, pasó la prueba de fuego.


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"Ordena tu testamento, haz todo lo que quieras mientras puedas caminar y prepárate para morir", fue la respuesta que recibió un regiomontano de 45 años y padre de una pequeña niña, cuando le preguntó a un médico en Estados Unidos sobre qué hacer una vez que le diagnosticaron con Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA).

La ELA es una enfermedad neurológica progresiva que inicia con la degeneración de las neuronas motoras y la médula espinal, provocando la pérdida total de movilidad y a muy corto plazo, la muerte. La estadística es desalentadora: 90 por ciento de los enfermos no viven más cinco años una vez que adquieren la ELA.

"No existen tratamientos exitosos". Ese era el ?status quo? de la aniquiladora enfermedad hasta que el trabajo de investigación de un equipo de médicos y profesores del Tecnológico de Monterrey logró dar esperanzas de vida con un innovador tratamiento.

Colocar las células madre directamente en la franja motora del cerebro y en las zonas que constituyen la neurona motora superior, es el protocolo de investigación clínica que ?iniciado hace casi cuatro años en el paciente regiomontano- han venido desarrollando los doctores e investigadores del Centro de Innovación y Transferencia en Salud (CITES) y del Hospital San José Tec de Monterrey (HSJ): Héctor R. Martínez Rodríguez, Enrique Caro Osorio, Jorge Eugenio Moreno Cuevas, María Teresa González Garza y Barrón, y Eugenio Gutiérrez Jiménez. Su trabajo constituye un parteaguas en el estudio de ELA pues en México no había investigación ni tratamientos exitosos sobre esta enfermedad y en Estados Unidos y Europa son incipientes.

"Desarrollamos un protocolo de investigación clínica para el trasplante autógeno de células madre encaminadas al tratamiento de estos pacientes. Con esta publicación posicionaremos al Tecnológico de Monterrey como líder, y al CITES y el Hospital San José, a la vanguardia en el tratamiento de la ELA", afirmó el doctor Jorge Eugenio Moreno, titular de la Cátedra de Investigación Terapia Celular.

Del protocolo y su aceptación en el journal oficial de la International Society for Cellular Therapy

El apego estricto al método científico y los resultados, evidenciados en el artículo de investigación: "Stem-Cell Transplantation into the Frontal Motor Cortex in Amyotrophic Lateral Sclerosis Patients", merecieron la aceptación unánime de siete revisores internacionales del más alto nivel para su publicación en "Cytotherapy", el journal oficial de la ISCT (International Society for Cellular Therapy).

El documento presenta los protocolos de investigación avalados y autorizados por los comités de investigación y ética del Centro de Innovación y Transferencia en Salud (CITES), del Hospital San José Tec de Monterrey (HSJ), y del Cuerpo Médico del HSJ, a partir de su aplicación en el primer paciente en 2006.

Todo comienza buscando los datos clínicos del paciente para verificar que sean compatibles con la enfermedad, ya que tiene como característica residir en las neuronas motoras y a menudo se le subestima por confundirla con la esclerosis múltiple.

El diagnóstico de ELA se confirma al estudiar por al menos un año al paciente y confirmar a través de datos clínicos y estudios neurofisiológicos que excluyan otras enfermedades de la médula espinal y columna. Confirmada la ELA, se evalúan condiciones generales del paciente y se convoca una junta con el grupo de investigación, y posteriormente con el paciente y su familia para explicarles la enfermedad y el protocolo. De estar de acuerdo en proceder con el tratamiento, se firma el Consentimiento Informado frente a un testigo del Comité de Ética, y a partir de este momento, inicia el protocolo de tratamiento.

Fundamentalmente, el protocolo de tratamiento se realiza en cuatro etapas. Primero, se estimula durante tres días la médula ósea con un factor para el crecimiento de células madre que ayudan en la producción de células blancas, células rojas y plaquetas (Neupogen).

En la segunda etapa se mide, con una espectroscopia y tractografía, el número de neuronas que pudiesen estar en la neurona superior y el tracto que éstas producen para -después del implante de células- verificar si hubo transformación neuronal e incremento del tracto córtico espinal (de donde viene la neurona motora superior).

La tercera etapa se centra en extraer del paciente, a través de la leucoféresis, todos los glóbulos blancos de la sangre para llevarlos al laboratorio de terapia celular en donde se obtienen 30 millones de células madre CD 133+. Simultáneamente, se extrae el líquido cefaloraquídeo, vehículo en donde se conducirán éstas células.

Finalmente, las CD133+ (500 mil) son trasplantadas a través de dos trépanos, por el sistema de neuronavegación en la franja motora del cerebro de la región frontal motora.

Resultados y contrastes

"El primer grupo de pacientes que tratamos, tiene 7 años y medio de evolución al día de hoy; en promedio, la diferencia significativa es de 29 frente a 66 meses de sobre vida con el procedimiento que desarrollamos", afirmó el doctor Héctor Martínez, investigador principal del Protocolo de Investigación.

El tratamiento que se descubrió e inició por el equipo de investigadores del Tecnológico de Monterrey fue llevado a otros médicos a Europa para aplicarlo, aunque con significativas diferencias. Mientras en allá, procedimientos similares al desarrollado en el Tecnológico de Monterrey cuestan alrededor de 129 mil dólares (unos 100 mil euros), en las instalaciones del Hospital San José, el costo de este procedimiento inédito se aproxima apenas a los 14 mil dólares. Éste es exclusivo de los servicios del HSJ y los exámenes clínicos, ya que los miembros del equipo de médicos e investigadores no percibe honorarios por la intervención (que rutinariamente giran alrededor de los 6 mil dólares).

"Cuando un neurólogo se enfrenta por primera vez a un enfermo con ELA, se da cuenta de lo triste y devastadora que es esta enfermedad para quien la padece y su entorno. Cuando se ve a una persona joven, con tres niños pequeños, sostén de su familia, que ni siquiera puede abrir la puerta para salir a trabajar; que difícilmente puede realizar una actividad tan básica como comer y que para cualquier actividad de la vida diaria requerirá cada día que pasa mayor apoyo, eso estimula las fibras sensitivas y hace que uno se pregunte: ¿Hay algo que hacer para revertir esta condición en un ser humano? ¿O sólo se puede esperar y tratar sus síntomas con paliativos para disminuir el sufrimiento? Nosotros optamos por dar una respuesta a la primera pregunta. Y creemos que muchos otros médicos pueden comenzar dirigir los ojos hacia el tratamiento que estamos aplicando", exhortó el doctor Martínez.

"No podemos decir que curamos la enfermedad pero, comparado con el medicamento más utilizado para tratar actualmente esta enfermedad, que es Rilutec, la calidad de vida que se obtiene con el tratamiento que nosotros damos, es muy superior. Creemos que ésta es una tendencia encaminada a la cura de la Esclerosis Lateral Amiotrófica", concluyó.


Fuente: Tecnológico de Monterrey





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