Thursday :: 02 / 10 / 2014

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Impacto devastador del TLC al campo mexicano

El impacto del Tratado de Libre Comercio (TLC) ha sido devastador para el campo mexicano al generar una pérdida productiva, de capacidad y desarrollo, al propiciar la emigración interna y externa de varones jóvenes, señaló Alberto Montoya Martín del Campo, profesor de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México.


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Lo anterior es la consecuencia de firmar un acuerdo comercial con la mayor potencia agroalimentaria del mundo, Estados Unidos, que con sus subsidios desestabiliza los precios internacionales de los alimentos; y por no haber emprendido una política que capitalice con infraestructura a más de 800 mil pequeños productores mexicanos.

Ciertamente México tiene capacidad para producir sus propios alimentos, pero importar hoy 17 millones de toneladas de granos y tener un déficit comercial superior a los 20 mil millones de dólares, de la firma del TLC a la fecha, muestra que la estrategia de fondo ha sido la equivocada.

La política que permitiría superar este problema consistiría en fomentar la producción, productividad y rentabilidad de los campesinos y trabajar con estrategias específicas para toda la cadena, desde el productor primario y de autosubsistencia hasta los grandes productores comerciales nacionales y exportadores.

Empero, México carece de una planeación agropecuaria pese a que en 2003 el gobierno se comprometió con el Acuerdo Federal para el Campo a proponer una Ley de Planeación para la Soberanía y Seguridad Agroalimentaria y Nutricional, aprobada por los diputados en marzo de 2006, no así por los senadores.

No haber actuado de manera preventiva y racional en materia agroalimentaria enfrenta ahora a México ante hechos que los mercados internacionales han vuelto más evidentes, donde la nueva realidad es el incremento en los precios del maíz, trigo, arroz y soya.

Entre los factores del aumento al precio de los anteriores granos, el académico de la Dirección de Investigación de la UIA recordó que se deben al mayor consumo alimenticio en el mundo y a la substitución de combustibles fósiles e hidrocarburos por energías renovables.

Por ejemplo, Estados Unidos ?con reservas petroleras para cuatro años?, se vio obligado a establecer políticas de sustitución del petróleo por etanol, y estableció programas con fondos de más de seis mil millones de dólares con el fin de subsidiar la producción de maíz ?base de este biocombustible-, más otro subsidio al consumo de etanol con el propósito de cambiar el paradigma de uso de energías.

Eso indiscutiblemente afecta los precios internacionales que en promedio han aumentado 139 por ciento, al igual que en México, donde como muestra, el arroz Sinaloa pasó de siete a 12 pesos el kilo. Esto se agrava al considerar que el incremento salarial para el año 2008 fue de dos pesos por salario mínimo diario, de forma que los precios de los alimentos afectan especialmente a los 50 millones de mexicanos que viven en condiciones de pobreza.


Fuente: UIA





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