Friday :: 18 / 04 / 2014

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Hasta tres veces aumenta el riesgo de accidentes por no usar los puentes peatonales

Académico del CUCEI afirma que existe déficit de puentes y franjas peatonales en la zona metropolitana de Guadalajara


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Hasta 200 por ciento aumentan los accidentes viales por no usar los puentes y franjas peatonales dispuestos por la autoridad para los transeúntes en la zona metropolitana de Guadalajara, reconoció el presidente de la Academia de vías terrestres, de la carrera de ingeniería de tránsito, de la División de Ingenierías, del Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingenierías (CUCEI), Jaime Ramírez Huaracha.

"El cruce desordenado de peatones registra un incremento de hasta 200 por ciento en el número de percances. Si en una vialidad hay siete accidentes al año, con la falta de rayas peatonales incrementa dos o tres veces el riesgo".

Tras lamentar el déficit de franjas peatonales pintadas en los principales cruceros y de un rectángulo amarillo para dar continuidad a la banqueta en vialidades secundarias, el también profesor de la materia de sistemas de transporte, de la carrera de ingeniería de tránsito, del CUCEI, afirmó que también existe carencia de puentes peatonales en la urbe.

Reprobó que los automovilistas no tengan la suficiente cultura vial para detener su vehículo antes de la también conocida como "cebra", y de que los transeúntes no utilicen esa zona, así como los puentes para cruzar vialidades de alto flujo vehicular.

Además, vio como un contrasentido que el automovilista sí sepa que la vuelta a la derecha es continua, pero ignore al peatón que acertadamente desea cruzar por la esquina, lo que termina obligándolo a cruzar a mitad de calle.

El especialista vio como un objetivo a alcanzar que en cada avenida exista la franja peatonal y un semáforo que garantice el respeto al peatón y una adecuada circulación del conductor, a fin de evitar accidentes viales, así como puentes peatonales cada 300 metros en vialidades que lo demanden.

Explicó que el cruce por las franjas permite al automovilista estar alerta al cruce de personas, a la vez que disminuye la velocidad, mientras que cuando se hace a mitad de calle, el conductor no se encuentra con la misma atención ante ese hecho.

"Si el cruce se hace por media calle, el conductor no sabrá en qué momento va a cruzar el peatón, el cual tendrá mayor riesgo. En cambio, el conductor sí estará alerta para disminuir la velocidad cuando llegue a una esquina, sabiendo que es un lugar de cruce. Con eso pasaríamos a un segundo nivel de cultura vial".

El especialista vial estimó que la zona metropolitana tiene un déficit de puentes peatonales de hasta 50 por ciento, algo que consideró grave, pero no tanto como el hecho de que el peatón no los utilice. Dijo que mientras el 10 por ciento de los peatones que cruzan vialidades lo hacen por los puentes, el 90 por ciento prefiere correr el riesgo y cruzar por las avenidas e incluso por debajo de estos.

Afirmó que hasta el 100 por ciento de los accidentes se logran evitar en zonas como el periférico o vías carreteras, donde colocan mallas sobre los muros de contención, para obligar al peatón a cruzar por los puentes. Sin embargo, se pronunció a favor de la libertad de tránsito y la cultura vial, de manera que no consideró necesario acompañar cada puente de mallas divisorias.

Consideró positivo que los puentes sean edificados ahora tipo rampa y que recurran a patrocinios para financiar su construcción, pero comentó que serían más socorridos si conectaran con inmuebles públicos, integrando esta infraestructura a ingresos como el servicio de urgencias de algún hospital, a las aulas de clases de alguna universidad o incluso a una institución bancaria, con la respectiva vigilancia y horarios de acceso.

Ramírez Huaracha dijo que esto estimularía a los peatones a usar los puentes y ahorrarían tiempo y esfuerzo en beneficio de su seguridad, toda vez que el mismo puente que está en dirección, por ejemplo, de un hospital, obliga al usuario de esta institución a subirlo, bajarlo, caminar al acceso principal del inmueble y tal vez volver a subir al segundo o tercer nivel al que se dirige.

"Esto es cuestión de visión, aceptación y voluntad, no de recursos", afirmó al añadir que la cultura vial debe permear desde las autoridades viales y el conductor, hasta el peatón.


Fuente: Universidad de Guadalajara





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