Noticias

Vuelve dinosaurio a ocupar su lugar

      

La réplica restaurada del esqueleto de un diplodocus, uno de los mayores dinosaurios que han existido sobre la Tierra, de 27 metros de largo y 4 de alto, fue reinstalada en la renovada sala Evolución del Museo de Historia Natural de la Ciudad de México.

"Restaurar esta enorme pieza que data de 1928 requirió un detallado trabajo en equipo, pero no contó con una inversión especial de dinero", señaló la bióloga Liliana Montañez, responsable de la restauración de la blanca osamenta de resina del dinosaurio y curadora de la sala.

El diplodocus (nombre que significa "doble viga" y que hace referencia a los huesos dobles de la poderosa cola del animal) vivió durante 160 millones de años en el occidente de Estados Unidos y se calcula que su peso era de 15 toneladas.

Este dinosaurio —emblema del recinto ubicado en la segunda sección del Bosque de Chapultepec— es una réplica construida a partir de dos fósiles hallados en Wyoming.

"Es una de las diez copias originales que hicieron a fines del siglo 19 dos buscadores de fósiles de Estados Unidos, a petición del empresario escocés Andrew Carnegie, quien quería un enorme esqueleto de dinosaurio para un museo de Pittsburgh. En honor a este personaje el ejemplar se llama 'diplodocus carnegiei'", narra Montañez.

Una visita del Rey Eduardo VII de Inglaterra a casa de Carnegie hizo posible que existieran nueve réplicas más del diplodocus, pues cuando el monarca vio un cuadro del esqueleto quiso tener una copia idéntica en el Museo de Historia Natural de Londres.

Actualmente existen réplicas en museos de Inglaterra, Argentina y México, donde llegó en 1928 donada por la viuda de Carnegie.

El esqueleto de dinosaurio se exhibió desde 1930 en el Museo Universitario del Chopo, pero desde la apertura del Museo de Historia Natural en 1964 pertenece a su acervo.

La nueva sala, que permaneció cinco meses cerrada, actualiza su discurso museográfico, basado en la teoría de la evolución de Darwin, con nuevas ramas del conocimiento como la genética y reúne más de 300 réplicas de fósiles de dinosaurios como cráneos, dientes y mandíbulas.

"Dado que todos los seres vivos compartimos el mismo código genético, se deduce que los habitantes de nuestro planeta, desde una bacteria hasta la ballena azul, descendemos de un antepasado común, que probablemente vivió hace unos 3 mil 500 millones de años", narra el texto introductorio.

A través de aparadores tridimensionales (dioramas) se muestran también imágenes de microorganismos, seres acuáticos, reptiles y mamíferos.

FUENTE:Reforma



Tags:

Aviso de cookies: Usamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, para análisis estadístico y para mostrarle publicidad. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso en los términos establecidos en la Política de cookies.