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Vigentes,los descubrimientos psicoanalíticos de Sigmund Freud

En la UNAM se rindió homenaje por el 150 Aniversario de su nacimiento


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A siglo y medio del natalicio de Sigmund Freud y más de una centuria del descubrimiento del inconsciente, ya no se pregunta por la vigencia o aceptación del psicoanálisis, sino por sus alcances y fronteras, aseguró en la UNAM el especialista Jaime Ayala Villarreal.

En la actualidad, consideró el rector del Colegio Internacional de Educación Superior, "no sólo se acepta como un método de tratamiento, sino también como una práctica para mejorar la calidad de vida y desarrollar las capacidades con que se cuenta, como un procedimiento de investigación de la mente".

El mayor descubrimiento de Sigmund Freud fue el inconsciente dinámico, que echa abajo la certeza de la conciencia y la imposibilidad de tener el dominio de uno mismo, indicó Ayala Villarreal durante su participación en el homenaje del 150 Aniversario del nacimiento del padre del psicoanálisis, evento que fue inaugurado por Lucy María Reidl Martínez, directora de la Facultad de Psicología (FP) de esta casa de estudios.

A partir de los hallazgos del austriaco, resaltó, la ciencia objetiva ya no las tuvo todas consigo. Se sabe "que hay muchos deseos traducidos en sueños, síntomas, lapsus y manifestaciones corporales que subyacen a la conciencia y sólo se hacen conscientes a través de los lenguajes o usando la palabra".

El psicoanálisis, sostuvo, descubrió modos de pensamiento diferentes al común que las personas deciden reconocer. Son extraordinarios, al amenazar la razón y la lógica, porque proceden de lo inconsciente. Este tipo de ideas es rechazado con gran frecuencia por la censura moral e intelectual a la que se somete la mente de los individuos.

No cabe duda, añadió, que el psicoanálisis avanza después de Sigmund Freud. Hoy, por medio de los nuevos progresos teóricos desde la clínica, la escucha de los psicoanalistas es diferente: contempla aspectos que no solían comprender en los primeros tiempos, quienes dejaban pasar elementos arcaicos del entendimiento.

Por lo anterior, consideró, se ha preguntado si la patología cerebral se ha modificado o son los nuevos descubrimientos y enfoques los que permiten ver y oír diferente a los pacientes y su trastorno. Las experiencias de vida en la posmodernidad ?caracterizada por la incertidumbre? necesariamente desarrollan otro tipo de alternativas a las que se debe adecuar la práctica clínica.

A decir de Juan Vives Rocabert, ex director del Instituto de Psicoanálisis y ex presidente de la Asociación Psicoanalítica Mexicana, una de las contribuciones centrales de Sigmund Freud tuvo que ver con el establecimiento de una teoría sobre un aparato que diera cuenta de la función mental: el psíquico. Sin este elemento, expresó, no hubiese sido posible establecer los postulados de la doctrina psicoanalítica, ni la comprensión del más radical de los hallazgos freudianos: la existencia de un inconsciente dinámico.

Convencido de que los enfoques organicistas de los más renombrados neurólogos y neurofisiólogos de su tiempo no daban cuenta de los problemas que aquejaban a sus pacientes histéricas, agregó, Freud tuvo que instrumentar una nueva forma de pensar sobre lo mental, disociada de su sustento neural, más allá de las estructuras del sistema nervioso central.

El aparato psíquico, pensó, es el que podría dar cuenta de las relaciones del organismo con su entorno, pero con la particularidad de que recibiría información no sólo del mundo externo, sino del interno, del cuerpo, su estado y funciones. Por tanto, las percepciones con las que se constituyen las representaciones del aparato psíquico provienen de estímulos extero, intero y propioceptivos.

Al tomar en cuenta dos aspectos esenciales, que el aparato psíquico estaba conformado desde una perspectiva funcional y está determinado por un elemento energético con el cual se pone en funcionamiento, el ponente abundó respecto al primen punto: Freud desarrolló la idea de un medio del lenguaje, uno neuronal y uno de memoria. Asimismo, al hablar ya del psíquico, destacó, en una primera época, que su estructura se dividía en tres grandes regiones: la conciencia, el preconsciente y el inconsciente. Posteriormente, se refirió a tres instancias: Ello, Yo y Superyó.

En relación con los elementos energéticos que hacen posible el funcionamiento del aparato psíquico, en primera instancia, Freud subrayó entre las pulsiones sexuales y las de autoconservación. Más adelante, indicó que se trataba de un solo y único elemento: la libido.

En un tercer momento, restaura la noción de conflicto, con una nueva teoría que postulaba la existencia de dos instintos: las pulsiones sexuales o eróticas, Eros, que pugnaba por la reunión cada vez mayor de las partes, y una pulsión de muerte, Tánatos, la cual operaba en sentido opuesto: de desligadura y desintegración, de autodestrucción.

Por su parte, María Luisa Rodríguez Hurtado, profesora de la FP, destacó que más allá de los datos y de las situaciones graves, como fue la persecución en la Segunda Guerra Mundial, la quema de sus libros, lo más importante es que su biografía está enlazada permanentemente con su obra.

Todos aquellos que trabajan con el inconsciente, con pacientes, han visto la importancia de los sueños. Por tanto, se puede decir que fue un hombre genial que dejó abiertas una multitud de puertas, de temas de investigación para varias áreas, lo cual ha dado una serie de escuelas psicoanalíticas; y todavía ahora se discute su obra.

UNAM







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