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Murió Beatriz de la Fuente; dio luz sobre el estudio de Mesoamérica

      

PABLO ESPINOSA, CARLOS PAUL MONICA MATEOS Y JORGE RICARDO

La doctora Beatriz de la Fuente, investigadora emérita del Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del Sistema Nacional de Investigadores, falleció ayer a las 19:30 horas, a los 76 años de edad.

Madre de Juan Ramón de la Fuente es figura fundamental de la cultura mexicana contemporánea, la historiadora recibió el Premio Nacional de Ciencias y Artes en 1989 y fue la primera y única mujer integrante de El Colegio Nacional.

Nació en la ciudad de México en 1929. Estudió medicina e historia en la UNAM, maestría en historia de las artes plásticas en la Universidad Iberoamericana y doctorado en historia en la máxima casa de estudios.

Desde 1949 impartió cátedra en centros de estudios superiores y desde 1964 laboró en el Instituto de Investigaciones Estéticas (IIE) de la UNAM.

En fechas recientes mantenía sus actividades académicas, entre ellas dirigía un seminario de arte prehispánico en la Facultad de Filosofía y Letras.

Incansable creadora

Beatriz de la Fuente fue miembro de número de la Academia de Artes; fundó en 1974 el Comité Mexicano de Historia del Arte y fue presidenta del mismo de 1977 a 1988. Pertenece, entre otras, a la Association for Latin American Art, y vicepresidenta del Comité Internacional de Historia del Arte desde 1979.

Es autora de 12 libros, entre los que sobresalen: Escultura funeraria prehispánica, Los hombres de piedra, Escultura huasteca en piedra, Peldaños en la conciencia, Cabezas colosales olmecas y más de 70 artículos especializados. Participó en más de 40 congresos y dictó más de 150 conferencias en México y en otros países.

Acercarse y mirar es la mejor lección de Beatriz de la Fuente, una de las máximas especialistas en la civilización maya, resumen investigadores en culturas indígenas prehispánicas.

Y ella enseña a mirar con el entendido de que mirar no es transmitir ideas preconcebidas, sino inducir al otro a pararse, vacío de conceptos, frente a la obra.

Beatriz de la Fuente ha dejado claro que una obra prehispánica debe ser valorada por su singular e irrepetible carga estética, por encima de su relevancia cultural, social o económica.

El IIE, del que fue directora de 1980 a 1986, publicó recientemente el libro Acercarse y mirar: homenaje a Beatriz de la Fuente, mediante los textos de más de 20 especialistas que participaron en un coloquio especial realizado en febrero de 2002.

Esa obra fue presentada en abril pasado en el Antiguo Colegio de San Ildefonso, con la presencia de Eduardo Matos Moctezuma, Sergio Raúl Arroyo, Mercedes de la Garza y María Teresa Uriarte, esta última actual titular de ese instituto.

Durante ese emotivo homenaje, al que asistió Juan Ramón de la Fuente aunque no de manera oficial como rector de la máxima casa de estudios, la investigadora Mercedes de la Garza describió: ''Aprender a mirar es una de las principales enseñanzas de Beatriz de la Fuente. Enseñar a mirar no es transmitir ideas preconcebidas, es inducir al otro a pararse, vacío de conceptos, frente a la obra. Es convertirse en partero de almas, para que esas almas puedan acercarse y recibir el mensaje que el artista quiso comunicar".

Y saber mirar, dijo De la Garza: ''es una forma del asombro: la maravilla".

El libro-homenaje Acercarse y mirar fue compilado por Leticia Staines Cicero y María Teresa Uriarte. Contiene 500 páginas divididas en tres secciones, la primera dedicada a su vida y su obra, con trabajos de Miguel León-Portilla, Arroyo y Uriarte, entre otros autores; la segunda parte versa sobre los olmecas, las revisiones, avances y perspectivas, y la última parte, mediante 12 trabajos escritos, analiza el tema del hombre prehispánico en sus monumentos.

En el texto ''Beatriz de la Fuente: universitaria'', Miguel León-Portilla resalta sus investigaciones sobre el arte prehispánico mesoamericano en sus diversas manifestaciones, tiempos y espacios, desde el método de la iconografía y la iconología, hasta el desarrollo de metodologías propias para acercarse al arte mesoamericano.

Estaba en plena producción

Alfredo López Austin, quien colaboró estrechamente con la reconocida antropóloga, expresa que lo más triste del fallecimiento de la especialista es que se encontraba en plena producción: ''Quiero enfatizar que la doctora Beatriz de la Fuente no sólo fue la más grande investigadora de la iconografía mesoamericana; lo más doloroso de su partida es que se encontraba en plena producción, una producción sumamente valiosa.

''Realizaba un seminario sobre pintura mural y estaba dirigiendo varias tesis en Filosofía y Letras. Su trabajo estaba muy vivo. Deja un equipo grande que deberá reorganizarse y seguir trabajando en los temas que ella impulsó.''



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